Mujeres Cristianas – La Mujer Fue Colocada en el Jardín del Edén.

 

Una mujer es singular y única, porque Dios la colocó específicamente en el Jardín del Edén junto con el hombre.

En Génesis 3:8 leemos que Dios se paseaba en el Jardín del Edén, en la frescura del día para encontrarse con Adán y Eva. El Jardín del Edén representa la relación del hombre con Dios, el lugar de comunión. Tú no puedes ser el tipo de mujer que estás destinada a ser si estás apartada de Dios, de la misma manera que un hombre no puede ser lo que está destinado a ser, si está alejado de Dios. Cualquier mujer que no tiene relación con el Señor es una mujer peligrosa, de la misma manera que un hombre que no tiene relación con el Señor es peligroso. Tú puedes ser aquello para lo cual fuiste creado, y tú puedes cumplir con el propósito para el cual fuiste creado, solo hasta en tanto tú te mantengas en el jardín de la comunión con Dios.

Una mujer no puede llegar a ser lo que Dios tenía como intención para ella, a menos que ella esté llena con el Espíritu Santo, se someta a la Palabra de Dios, y comience a seguir la guía del Espíritu Santo. Muchas de las mujeres de hoy en día no están viviendo vidas piadosas o devotas. Ellas no están en el jardín; ellas están en el desierto. Muchos hombres se encuentran en la misma condición.

¿Recuerdas lo que sucedió cuando Adán y Eva se rebelaron en contra de Dios? ¿Qué hizo Dios? Los sacó del Jardín del Edén. Un jardín es un lugar preparado y adornado específicamente. Fuera del jardín está el desierto. Las gentes del desierto son salvajes; ellos se devoran los unos a los otros. Dios quiere que seamos transformados por medio de la renovación de nuestra mente y que nos mantengamos fuera del desierto (Romanos 12:2).

Tú necesitas una relación continua e íntima con Dios para poder convertirte en la mujer para la cual fuiste creada. Tú no puedes sólo leer revistas populares para mujeres o ver programas de entrevistas en la televisión y esperar que vas a tener revelación de parte de Dios. Este tipo de recursos normalmente te dirigen más y más profundamente dentro del desierto. Tú estás yendo hacia la perversión y la depravación. La mentalidad de la mujer del desierto es: «Yo no necesito a nadie más. Yo lo voy a hacer por mí misma. A mí no me importa lo que digan los demás; yo no necesito a ningún hombre».

Dios dice que ese estilo pertenece al estilo de hablar del desierto. Yo creo que tú sabes que ese es estilo de hablar del desierto, porque muy dentro de ti, tú tienes el deseo de un jardín. Tú necesitas estar en relación con Dios, y tú necesitas estar en relación con los hombres, con un esposo o con tus hermanos en el Señor para poder llegar a ser aquello para lo cual tú fuiste creada.

Este es el ideal, y Dios quiere que tú regreses a trabajar en él. Él quiere que tú tengas el espíritu del Jardín del Edén para que tú puedas estar en continua comunión con Dios. Entonces, tú serás capaz de experimentar tu plenitud, tanto como un ser espiritual que fue creado a la imagen de Dios, como una mujer, creada para los buenos propósitos de Dios.

Tú eres una buena idea de Dios, y eres Su creación única y singular.

Extracto del libro “Entendiendo el Propósito y el Poder de la Mujer”

Por Myles Munroe

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