Reflejando a Dios ante el Mundo.

Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.

(2º Corintios 3:18)

Se ha dicho muy seguido que un matrimonio es una iglesia dentro de otra iglesia. Si el mundo no está viendo la naturaleza de Cristo a través de la iglesia en la forma en que debería estar viéndolo, tal vez deberíamos comenzar a corregir este problema por medio de comenzar a ver nuestros hogares, en las relaciones entre esposos y esposas, padres e hijas, hermanos y hermanas. Entonces, deberíamos ver la naturaleza de nuestras relaciones y amistades entre los hombres y las mujeres de la iglesia.

La función de la mujer como reflectora del amor y de la naturaleza del hombre puede revelar poderosamente el gran amor que Dios tiene por la humanidad. Ella le puede mostrar a su familia, a su comunidad, y al mundo entero lo que significa ser amada por Dios y lo que significa llevar la imagen del Creador. Ella puede ser un testigo para el mundo entero de la compasión de Dios y de Su sacrificio por el hombre, y del gozo y de la sanidad que uno puede recibir a través de Su amor.

Sin embargo, el hombre tiene la gran responsabilidad en este llamamiento. Si él no da el tipo de amor que la mujer pueda recibir y reflejar, si él no refleja la naturaleza de Dios, entonces, el testimonio de la familia y de la iglesia se debilita grandemente.

Con la redención de Cristo Jesús, el mandato de dominio dado al hombre se amplia para incluir un mandato para el hombre redimido—que es la iglesia—cultivar a la gente del mundo para Dios. Jesús les dijo a Sus discípulos acerca de aquellos en el mundo que están perdidos, «Alzad vuestros ojos y ved los campos que ya están blancos para la siega» (Juan 4:35). Si los hombres y las mujeres se dieran cuenta del poderoso impacto de sus relaciones en la salvación del mundo, ellos estarían considerando seriamente y en oración la forma cómo este mandato se puede llevar a cabo a medida que ellos dan y reflejan el amor y la naturaleza de Dios en sus relaciones de cada día.

Principios.

1. La razón más importante por la cual fue creada la mujer es para que ella pudiera recibir amor.

2. El primer propósito de la mujer como reflectora es que fue hecha para ser objeto del amor del hombre y para reflejar el amor que él le da a ella.

3. Dios ha diseñado a la mujer para que funcione en amor.

4. La Biblia le dice al hombre que ame a la mujer, pero no le dice a la mujer que ame al hombre. Le instruye y le indica que se someta a él y que lo respete.

5. La mujer va a reflejar el amor o la falta de amor que ella recibe del hombre.

6. Las mujeres necesitan continuamente que se les exprese el amor por medio de palabras y gestos afectuosos.

7. Muchos hombres creen que ellos están expresando el amor adecuadamente a sus esposas por medio de proveerles con las cosas básicas de la vida, o por medio de darles regalos muy costosos. Esto no expresa el verdadero amor.

8. Si un hombre va a dar amor a su esposa, él tiene que andar en la compañía de Jesús. Él tiene que encontrar la forma como Cristo Jesús amó a Su iglesia.

9. El hombre debe «santificar» a su esposa: debe apartarla en su corazón y en su vida, y valorarla como su gema más preciosa.

10. Los hombres muy frecuentemente se encuentran en posiciones de autoridad sobre las mujeres, y ellos ejercen influencia sobre sus perspectivas y actitudes. Ellos deberían tratar a la mujer con bondad y con amor cristiano para no apagar la naturaleza que Dios les ha dado a ellas.

11. El segundo propósito de la mujer como reflectora es representar la naturaleza del hombre. Ella debe reflejar la esencia de todo para lo que Dios creó al hombre a Su imagen.

12. La gloria se refiere a la manifestación, a la exposición, de la verdadera naturaleza de algo.

13. El hombre refleja la imagen y la gloria de Dios, mientras que la mujer refleja la gloria del hombre.

14. Si tú quieres saber cómo es un hombre, no le preguntes al hombre. Mira a la mujer que lo está reflejando.

15. Jesús mandó a la iglesia al mundo para que fuera un reflejo de El Mismo.

16. La función de la mujer como reflectora del amor y de la naturaleza del hombre puede revelar poderosamente al mundo el gran amor que Dios tiene por la humanidad.

Extracto del libro “Entendiendo el Propósito y el Poder de la Mujer”

Por Myles Munroe

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