El Vientre de Las Emociones.

Muchos hombres muestran actitudes dominantes o antagónicas hacia la mujer en sus vidas durante largos períodos de tiempo. Una mujer puede estar embarazada con la amargura que un hombre la ha estado dando durante años. En algún punto, su paciencia va a terminar, y ella va a parir. La mujer ha recibido esta amargura.

Ella ha estado muy callada por años, mientras que ha traído dentro su doloroso bebe, y por lo tanto, el hombre no entiende cuando de repente llega el momento en que ella da a luz todo esto. Ella tal vez diga: ¡»Esto es todo! ¡Ya basta! Quiero que te vayas». El hombre dirá, ¿»Qué sucedió? He estado haciendo lo mismo durante los últimos diez años». «Bueno, eso es todo; el bebé ha llegado. Salte. Toma tu ropa, todo lo que tienes y vete de mi casa». Él se pregunta qué le ha pasado a ella, pero el bebé ha estado dentro de ella durante un largo tiempo, creciendo y desarrollándose.

Durante años, yo he estado enseñando a los hombres que sean cuidadosos con lo que alimentan a las mujeres, porque va a regresar a ellos en una nueva forma, más fuerte. Cualquier cosa que tú le has estado dando a una mujer, te lo va a devolver. Va a crecer y desarrollarse en algo que tú no esperabas. «Aquí está, esto es lo que tú me diste», dirá ella. «Este es el resultado de lo que tú me presentaste». Frecuentemente, la actitud de la mujer realmente es «el bebé» que ha resultado de lo que el hombre le ha estado dando.

Supongamos que un hombre le dice a su esposa durante una discusión muy acalorada, ¡»Yo deseo que nunca me hubiera casado contigo»! La mujer se enoja al escuchar esto, pero ella se encierra en su recámara emocional. El hombre tal vez le dijo mil palabras durante esta discusión, pero esa oración fue la única que entró a su corazón, penetrándola de la misma manera que un solo esperma entre millones penetra al huevo durante la concepción. ¿Quieres saber lo que ella hace con esto? Lo incuba. Nueve años después, él le dice a ella: «Cariño, tú eres la cosa más dulce con quien jamás yo me pude casar». Ella dice: «Tú no pensabas eso hace nueve años». La mujer todavía está cargando al bebé.

Ahora, los hombres se encargan de cuidar los negocios que tienen enfrente y se olvidan de otras cosas. Así que, él le contesta, ¿»De qué estás hablando»? Pero ella recuerda el día, la hora, las condiciones climatológicas que había ahí, quien estaba ahí, el color del vestido que ella tenía puesto, y hasta qué sabor de helado estaba comiendo. Ella incuba las cosas.

Extracto del libro “Entendiendo el Propósito y el Poder de la Mujer”

Por Myles Munroe

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