Continuemos.

Tal vez, antes de llegar a ese gran sueño tengas que hacer algo en tu presente, en el lugar donde estás. No esperes al día que te den la entrevista para comprarte ese traje que tanto te gusta, ¡comprátelo antes para usarlo en la entrevista! No esperes al día que te llamen de ese concurso de belleza para ir al odontólogo, porque habrás llegado tarde: ¡el día que te llamen y vean que tenés todos los dientes cariados no te van a tomar! Preparate en el lugar donde hoy estás. Tu vida no comenzará cuando alcances tu sueño, ¡tu vida ya comenzó!

No deseches la época de preparación, porque siempre la esperanza te lleva a hacer algo en tu presente. Cuando te digan que «no», cuando las cosas tarden, no te pelees con Él, seguí creciendo en tu lugar de influencia. David decía: «Soy pequeño para estar allá, pero domino bastante bien esto y voy a seguir practicando», y seguía practicando puntería. Él no sabía que un día se iba a tener que enfrentar a un gigante y que esa puntería que venía practicando hacía años le iba a servir para no errarle, matarlo y tener la victoria.

Cuando practicás lo que sabés te hacés cada vez más fuerte, adquirís confianza en vos mismo y en Dios, que es tu fuente de poder, y crecés en tu ámbito de influencia. No te amargás por lo que todavía no viene, no estás todo el día pensando en lo que todavía estás esperando.

Mientras estaba en el campo, David tenía victorias sobre osos y leones, pero nadie lo aplaudía, nadie se enteraba. Sin saberlo, él se estaba preparando porque un día tendría grandes victorias y también grandes enemigos que no lo iban a aplaudir cuando tuviera éxito. ¡Preparate en el lugar donde estás para lo que está por venir! En medio del campo David miraba al cielo y practicaba cantarle al Señor. Se estaba preparando para un día hacerle mil canciones a Dios y que Él lo llamara «el dulce cantor de Israel».

¿Qué estas practicando mientras esperás lo que soñás? ¿Cómo estas invirtiendo tu tiempo presente hasta que logres ese sueño? Por ejemplo, si querés una casa nueva e imaginás cómo la vas a decorar, ¿por qué no arreglás las manchas de humedad que tiene la casa en que estás viviendo ahora?, ¿por que estás esperando mudarte? ¡Tenés que prepararte, invertir en tu sueño! Si no te preparás, y solo soñás y te amargás porque tu sueño no llega, es porque no amás tu sueño, porque cuando amás tu sueño, hacés cosas por ese sueño, aunque todavía no haya llegado. Si un hombre te cuenta sus grandes sueños y ves que no hace nada mientras los espera, ¡alejate de él! Es muy probable que después diga que su frustración es por tu culpa.

Si estás muy preocupado por lo que no viene, es porque estás muy poco ocupado en tu preparación para lo que querés que venga. Dios le dijo a Samuel: «Yo miro el corazón de la gente». El Señor no mira tu sueño porque ya lo conoce, Él mira tu corazón, lo que estás pensando, si tenés esperanza y hacés algo en el presente para prepararte para lo que vendrá. Cuando llegue el momento y Dios tenga todo listo, Él mirará tu corazón, y si tu corazón está preparado disfrutarás de la gran bendición que el Señor te va a dar.

«La tierra gime por la manifestación de los hijos de Dios». Hay voces que están esperando que tu voz se una a ellas. Son las voces de la esperanza. Algo grande viene, Dios está preparando algo maravilloso para nosotros. Dejá de quejarte, dejá de angustiarte y soltá tu voz de esperanza: ¡la palabra que salga de tu boca no podrá volver atrás! Cada vez que soltás una palabra de esperanza, esa palabra empieza a hacer algo ahí donde la soltaste.

La esperanza no avergüenza, así que seguí mantenido tu esperanza, seguí creciendo en tu lugar de influencia, seguí creyendo con ganas y alegría que Dios lo hará y así será. ¡No te pelees con Él, todavía no! Amén.

Por Alejandra Stamateas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre