quiero-decir-cosas-pero-me-las-guardoMujeres Cristianas – Quiero Decir Cosas Pero me las Guardo 4

 

Continuemos.

El poder de las palabras puede tanto destruir como crear. Dependiendo de la habilidad que tengas, con tus palabras podés ser un médico o un destructor. Por esa razón, es importante que cada tanto chequees cómo estás hablando en todas las áreas de tu vida. Hay casas que tienen un espíritu de dolor y de depresión porque de lo único que se habla es de enfermedades. Existen hogares donde solo habla de problemas económicos dado que el único tema que se trata es la economía del país. El espíritu que rodea cada hogar lo crea cada uno con las palabras que se dice a sí mismo y a los demás.

Las palabras arman el mundo en el que uno se mueve. Si querés ver armonía, hablá palabras de armonía; si querés ver paz, creá paz con tus palabras; si querés ver justicia, sé justa al hablar. Es sorprendente como miles de personas dedican horas a hablar mal de alguien en las redes sociales. Lo que estas personas no se dan cuenta es que están menospreciando su tierra al maldecirla con su propia boca. Recordá que: «De la abundancia del corazón, habla la boca». ¿Qué abunda en tu corazón?, ¿la enemistad, la ira, el odio, los celos o el amor, la alegría, las ganas de salir adelante y de tener éxito?

En primer lugar, Dios habló y creó, pero luego Él consideró. La palabra «considerar» significa «contemplar». Las Escrituras dicen que Dios creó la luz, la tierra, los animales, el hombre y luego consideró lo que había creado. Cuando era chica los sábados me tocaba limpiar algún cuarto de nuestra casa. Al concluir mi tarea me sentaba a contemplar cómo había quedado y verificaba si había hecho un buen trabajo. Cuando sueltes una palabra después contemplá: «Esto que dije, ¿sirvió para edificar a alguien o lo único que hizo fue destruir un vínculo?», «¿logré algo bueno al pronunciar estas palabras?». Dios, aunque no estaba obligado a hacerlo, evaluaba, contemplaba y hacía un juicio de valor sobre cada cosa que creaba. Al reflexionar Él decía: «Esto es bueno», pero al crear al hombre exclamó: «¡Esto es muy bueno!». Tenés que crear con tu boca cosas buenas y cosas muy buenas.

Jesús dijo. «No es lo que entra en la boca lo que contamina a una persona sino lo que sale de ella». Lo que sale de tu boca viene directo desde tu corazón, y lo que vos te digas en ese trayecto te va a contaminar o te va a sanar. Tal vez haya contaminación dentro de vos por las palabras que estás hablando. Tenés el derecho a expresar todo lo que sientas, pero esta facultad es estratégica porque tenés que saber qué decir y cómo decirlo. A nadie le gusta que le hablen mal y lo critiquen con frases como: «¡Que corte de pelo tan feo te hiciste!». En cambio, si al hablar con alguien le expresás tu idea con un poco de condimento: «La próxima te voy a recomendar un estilista espectacular», quien reciba tu consejo se sentirá mejor.

Querida mujer, nuevamente te digo: tenés derecho a hablar y a decir todo lo que quieras. No tenés que guardar tus palabras, pero es importante que seas una mujer sabia para saber en qué momento es preferible hablar y en qué momento es mejor guardar silencio. No solo es necesario que sepas cuándo hablar sino también que sepas cómo expresar aquello que quieras transmitirle al otro. Aprendé a crear las mejores palabras para vos y para tus seres queridos.

Creá con tu boca lo que no está creado, aquello que querés ver y luego contemplalo. Si es bueno, decí: «¡Qué bueno lo que dije! Esta palabra fue justa y sabia». Cuando alguien que no conoce al Señor te escuche, tus palabras no tienen que ser ni de odio, ni de castigo ni reproche. Por el contrario, las palabras que pronuncies deben ser de ánimo y de sabiduría para que todo el que las escuche se sane.

Dice Proverbios 12: 18: «El charlatán hiere con la lengua como una espada pero la lengua del sabio brinda alivio». ¡Sé sabia y brindá alivio! Cuando tus hijos estén preocupados, cuando tu pareja esté con mucho trabajo o cuando te sientas superada por todo lo que hacés, buscá traer alivio. En esos momentos difíciles pronunciá palabras que te levanten: «Lo voy a lograr»; «voy a salir de esto»; «voy a conquistar ese sueño».

Declaro que serás un médico de la palabra y que las personas disfrutarán hablar con vos y dirán: «¡Cada vez que la escucho hablar mi espíritu se sana!».

Por Alejandra Stamateas

6 Comentarios

  1. Es el primer devocional que comienzo y estoy muy entusiasmada por dejarme usar por Dios, quiero ser un instrumento en sus manos. Gracias por la guía, es muy clara. Dios lo bendiga.

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