Pasaje Clave: Éxodo 4:10-11.

Marchá. ¡El Señor te va a bendecir! Existen personas que son obsesivas con los asuntos domésticos y necesitan hacer un inventario de todo lo que tienen en su alacena para así saber qué tienen que comprar y qué no. Del mismo modo, muchas mujeres hacemos un inventario de nuestra vida y sentimos que nos falta algo cuando en realidad no es así. Tal vez lo ocultamos, quizás el dolor hizo que lo guardáramos, o bien no nos acordamos que alguna vez lo usamos y nos fue útil. De este modo, alimentamos la creencia de que nos falta algo que en realidad tenemos. Por eso es importante que periódicamente hagamos un inventario de nuestra vida y empecemos a buscar dentro de nosotras aquello que creemos que no tenemos.

Tenés que saber que Dios te ha dado todas las herramientas que necesitás para vivir la vida. Si necesitás algo para salir adelante, no lo busques afuera sino adentro de vos. Hoy quiero analizar con vos una capacidad que tenemos todos los seres humanos: la capacidad de tomar decisiones. Las mujeres solemos tomar muchas decisiones. Quizás hoy hayas decidido varias cosas, por ejemplo, levantarte temprano, ir a pagar las cuentas al banco, hacer las compras, pasar a buscar a tus nietos por el colegio, cocinar esa receta que tenías guardada, hacer un viaje; y es que tu problema no es tomar decisiones. Aunque a veces digas: «No sé», «no puedo», «me cuesta», sos una mujer decidida y sabés buscar aquello que creés que te falta y que quizás hayas dejado olvidado en algún lugar de tu vida. El problema no está en el hecho de tomar decisiones sino en que las decisiones que tomes sean buenas y lo hagas de una manera rápida. Tenemos que aprender a tomar decisiones por resolución y no por saturación. Eso significa que si tomamos una decisión tiene que ser para prevenir o para resolver un problema y no porque estemos saturados. Por ejemplo, cuando decido ir al médico tiene que ser para hacerme un chequeo que prevenga un conflicto y no porque ya estoy enferma hace un mes y siento que «no doy más». Cada vez que tomes una buena decisión vas a obtener un buen resultado y eso te va a motivar para que sigas tomando buenas decisiones cada vez con mayor rapidez.

Cómo hacer para tomar decisiones buenas y rápidas. Para tomar buenas decisiones de manera rápida tenés que trabajar en diferentes áreas:

1. Quebrá los Prejuicios.

Los prejuicios son ideas, preconceptos que tenemos sobre las personas, sobre el entorno y sobre nosotras mismas. A modo de ejemplo voy a citar algunos prejuicios de esta última categoría: «No soy una mujer interesante». Esta creencia lleva a que te preguntes: «¿Quién se puede fijar en mí?», «¿quién me querrá a mí como líder de un grupo?», «¿quién va a escuchar mi opinión si yo no tengo nada interesante para decir?», «¿quién me va a querer contratar para su empresa?», «¿quién va a querer casarse conmigo?». Una mujer que considera que no es interesante se cuestiona permanentemente todas las actitudes de los demás hacia ella. Como si eso fuera poco, existe lo que se conoce como «factores de mantenimiento»: siempre habrá alguien que corrobore la idea errónea que tenés sobre vos mismas, siempre habrá alguien que va a hacerte ver que ese prejuicio es cierto.

Un ejemplo de esto sería que tu esposo te dijera: «¿Quién se va a fijar en vos? ¡Si no estás conmigo no vas a formar pareja nunca más en tu vida!» o que tus padres afirmaran: «A vos nunca nadie te quiso». Asimismo, el rechazo de tus compañeras en la escuela, la falta de valoración de tus superiores o el no sobresalir en alguna fiesta son situaciones que te van condicionando a lo largo de tu vida. De esta manera terminás viviendo con el prejuicio de que sos invisible y entonces, a la hora de tomar una buena decisión, decís: «Pero yo no puedo tomar esa gran decisión», «a mí nadie me va a escuchar», «¿a quién le va a interesar lo que yo diga?».

Por Alejandra Stamateas

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