Muchas veces las mujeres pasamos más tiempo eligiendo un par de zapatos que pensando si nos conviene o no ponernos de novias con un hombre. Tenemos que aprender que toda decisión acarrea consecuencias diferentes: no es lo mismo comprar una prenda de ropa que comprar una casa. Hay decisiones cuyos efectos son irreversibles. Cuando tengas que tomar una decisión, es importante que te preguntes: «¿Es tan conflictiva la decisión que debo tomar?», «¿es el fin del mundo?», «¿voy a lastimar a alguien con la decisión que estoy tomando?». Quizás no sea el fin del mundo comprar una prenda que te quede grande, pero sí puede ser perjudicial comprar una casa que tiene las cañerías de gas en mal estado. También es fundamental que te cuestiones si estás preparada para vivir con el error que podés cometer con tu decisión. Por ejemplo, si dejás a tu esposo para irte con otro hombre y todo resulta mal, ¿estás preparada para vivir con ese error toda la vida? A veces tomamos decisiones que nos terminan lastimando por no haberlas chequeado previamente. No te apresures en decidir. Tomate todo el tiempo que necesites cuando tengas que decidir, especialmente si las consecuencias de una decisión mal tomada son irreversibles.

3. Buscá Información de Aquellos que Saben.

Una mujer que tuvo un accidente laboral se encontraba con que nadie quería hacerse cargo de los costos que demandaba el tratamiento para su recuperación. Consultó con muchísimas personas pero cuando le pregunté si lo había hablado con algún abogado me dijo que no. Para tomar una buena decisión tenés que asesorarte con gente que sabe del tema.

4. Identificá si tus Creencias son un Prejuicio o una Realidad.

Si pensás: «A mí no me van a tomar en ese trabajo por la edad que tengo», yo te pregunto: ¿no será un prejuicio tuyo? ¿Fuiste a buscar ese trabajo a ver qué te decían o te basaste en la experiencia de un tercero? Si creés que ese hombre no te va a amar porque sus parejas anteriores tuvieron tu misma manera de pensar, ¿no te parece que eso es un prejuicio? ¿Fuiste a averiguar vos o te estás moviendo por información ajena? Hay decisiones que tenés que tomar, pero antes de hacerlo analizá si tenés un prejuicio que está impidiendo que avances. Quizás digas: «Me voy a quedar sola, nadie me va a querer», «mis hijos van a estar en problemas», «no me va a alcanzar el dinero», «me voy a terminar volviendo loca», ¡esos son prejuicios! Dios anhela que te muevas y para eso tenés que tomar buenas decisiones desterrando prejuicios que, sin darte cuenta, defendiste toda tu vida. Dios te dice: «Movete, caminá, porque voy a hacer que haya sabiduría en de tu corazón. Aquello que pensás que no tenés, yo ya lo puse el día en que naciste».

5. Volvete una Marca.

Si te nombrase determinadas marcas que son conocidas a nivel mundial, seguramente podrías decirme rápidamente a qué producto pertenece cada una y describir con detalles las características de ese producto. Por ejemplo, si te preguntara: «¿Qué me podés decir de esa famosísima marca de yogurt?», podrías responder: «Es sano, tiene un sabor excelente, es de calidad, es refrescante, aporta muchas vitaminas, etc.». Ahora te pregunto: «¿Qué sentís cuando pronunciás tu nombre?, ¿qué pensás de vos misma?, ¿qué pasa cuando la gente, tus hijos o tu pareja mencionan tu nombre? Jesús conocía cuál era su identidad y cuál era su propósito. Lucas 4:14-19 narra que Jesús leyó el pasaje de Isaías 61:1: «El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros». ¡Él sabía exactamente quién era! Del mismo modo, vos tenés que saber que sos una marca que le está aportando algo al mundo.

Por Alejandra Stamateas

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