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Mujeres – QUIERO SER UNA MUJER DECIDIDA

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Tenés que convertirte en una marca que perdure en el tiempo. Cuando la gente se junte a vos tiene que recibir lo que decís que sos. Por ejemplo, si decís que sos una mujer inteligente, la gente tiene que saber que cuando se junta a vos, no va a estar con una tonta sino con una mujer madura y reflexiva, tal como te definiste. Las personas tienen que identificar tu nombre con la promesa de que con vos van a tener bendición y excelencia, porque has sido creada por Dios. Al igual que Jesús, tenés que saber quién sos y para qué viniste al mundo; de lo contrario, vas a estar viviendo siempre por debajo del nivel en el que Dios quiere que vivas y el Señor te hizo para mucho más. Moisés fue llamado por Dios y tenía que decidir si iba a ir a hablarle a Faraón o no. Él puso como excusa su perjuicio y le dijo a Dios: «Soy tartamudo… Faraón no va a entender lo que digo… Yo no soy la persona correcta. Mandá a otro, yo no puedo hacer esa tarea». Así nos pasa muchas veces con nuestros propios prejuicios: «Yo soy una tonta, mandá a otra más inteligente», «yo no soy capaz de hacer eso, ¡soy tan miedosa!». El Señor escuchó la excusa de Moisés y le preguntó: «¿Quién le dio la boca al hombre? ¿Quién te creo?». Y esa es la pregunta que Dios te hace cuando tenés que tomar una buena decisión o decir «No» a algo porque te trae dolor: «¿Quién te creó, la cultura, tus padres, tu pareja?». Fuiste creada por Dios; entonces, ¿por qué no permitís que el Señor te envíe donde te tiene que enviar? ¡Parate firme en la vida y decí: «Si Dios me creó, no me va abandonar; si Él me dio vida, no me va a dejar morir a mitad de camino!».

Sos tremendamente valiosa porque tu nombre es una marca registrada que perdura en el tiempo. Aquellos que se acercan a vos reciben lo que vos decís que sos. ¡Buscá bien porque lo que creías que te faltaba está dentro tuyo! Muchas veces Dios no te da sabiduría hasta el momento que la necesitás para tomar una decisión. Cuando estés a punto de tomar una decisión difícil decile a Dios: «Señor, dame sabiduría para tomar esta decisión y saber con quién tengo que hablar y cuál es el momento correcto». Lo único que Dios te pide es que estés dispuesta a confiar en Él y que uses tu fe. El señor te dice: «Cualquiera sea la decisión que tomes te va a ir bien porque sos mi hija, y yo he decidido desde la eternidad que todo lo que hagas te salga bien». Todos los días tomamos muchas decisiones, pero hay algunas que tienen que ser buenas porque ellas determinarán nuestro futuro.

Salmos 81:10 dice: «Abre tu boca y yo la llenaré» y Jueces 6:14 ordena: «Ve con la fuerza que tienes». Estas son las palabras con que el Señor te impulsa. Sacate los prejuicios de encima y avanzá porque Él abrirá tu boca y la llenará con palabra de sabiduría. A la vida hay que ponerle resistencia porque si no te pasa por arriba y te lastima. Ponele resistencia a ese problema económico, de pareja o con tus hijos tomando buenas decisiones. Después de distribuir toda la tierra prometida Josué les preguntó a las tribus israelitas que aún no habían tomado sus territorios: «¿Hasta cuándo van a esperar para tomar posesión del territorio que Dios ya les otorgó?». Esa es la pregunta que Dios te hace: «¿Hasta cuándo vas a esperar para tomar esa buena decisión que te va a aliviar la carga, que te va ayudar a salir adelante? Dios ya te entregó lo que es tuyo, así que andá, buscá y conquistá el territorio porque tenés capacidad y recursos para lograrlo.

Empezá a levantar tus prejuicios: «No me van a querer», «no me van a dar importancia», «soy pobre», «soy fea», «soy tonta». Dios te dice: «Hay que tomar buenas decisiones, ¡yo estoy con vos! ¡Tenés una tierra por conquistar y lo único que tenés que hacer es pisarla porque yo ya te la entregué!». Amén.

Por Alejandra Stamateas

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