Continuemos.

El cansancio por frustración viene cuando hacés muchísimas cosas, pero no lográs resultados. Por ejemplo, imaginate que invertiste tiempo en una persona, la escuchaste, la aconsejaste, estuviste cuando más te necesitaba, y de repente, un día te traiciona y se aleja. Esa misma frustración la tendrías si tras haber seguido una dieta estrictísima durante un mes, cuando te pesás te das cuenta de que bajaste solo doscientos gramos. Otro ejemplo sería que hayas pagado el arreglo de tu lavarropas y que al otro día se vuelva a descomponer. Estudiar mucho y reprobar el examen, o que no te llamen de ese trabajo para el que tanto te capacitaste pueden ser otras situaciones que generan gran frustración. ¿Te pasó algo parecido alguna vez? Si ese es el caso, el Señor quiere traerte hoy una palabra para que reacciones y vuelvas al camino. Él quiere bendecirte y que sigas obedeciéndole mientras caminás hacia el éxito.

¿Cómo te Hará Reaccionar Dios?

1. Te va a Preguntar: «¿Qué Hacés Aquí?».

Esa primera pregunta es la misma que le hizo a Elías. Si bien el Señor había dirigido sus pasos, nunca le dijo que se fuera al monte de Horeb. Tal vez hoy no estés en el lugar correcto, quizás estés escondida en tu dolor, en tu angustia, en tu sensación de fracaso o en tu depresión, y Dios viene a preguntarte: «¿Qué hacés aquí?». Mencionará tu nombre porque Él te conoce y buscará hacerte reaccionar para que salgas de ese lugar incorrecto. Quizás estés escondida en tu casa esperando que tu ex pareja traiga el sustento para tus hijos sin darte cuenta de que podés salir a trabajar y ganar más de lo que él te puede dar. Tal vez estés trabajando como secretaria, pero deseás tener tu propio emprendimiento. ¡Dios vendrá a decirte que ese no es tu lugar ni tu posición! Quizás no estés haciendo lo correcto porque te fuiste con un amante cuando Dios te había dicho: «Hacé lo que puedas por esa pareja». Tal vez dudes de la gravedad de tu enfermedad y te quedes pensando en eso en vez de ir a hacerte los análisis que corresponden. Es ahí cuando Dios te va a preguntar: «¿Qué hacés acá escondida?», porque Él quiere que vuelvas a tu posición y te quiere ver crecer.

Hay mujeres que están en lugares incorrectos viviendo como esclavas de las decisiones de su pareja, de sus hijos o de un jefe. Frente a esa situación, Dios viene y te dice: «¿Qué hacés en este lugar en el que no te estás moviendo?» Él esperaba ver a Elías en el lugar donde él lo había enviado, no en la cueva. El Señor siempre te va a confrontar en esos sitios donde no lo esperabas encontrar. ¿Alguna vez te arrepentiste de haber ido a una fiesta?, ¿pensaste en ese momento qué hacías en ese lugar? Esa es la pregunta que Dios te hace en el espíritu: «¿Qué estás haciendo en ese lugar de violencia y de maldad?»; «¿Qué estás haciendo en ese lugar donde no te respetan ni te valoran?»; «¿Por qué estás allí cuando Dios quiere otro lugar para tu vida?». La Biblia dice que estamos sentados en los lugares celestiales con Cristo Jesús. ¡Ese es tu lugar! ¡Nunca deberías de haberte movido de allí!

2. El Señor te va a Enseñar a Vivir por Propósito.

Dios le enseñó a Elías a vivir por propósito. Elías era muy bueno haciendo tareas pero, si bien cumplía las órdenes de Dios, no entendía el propósito del Señor. Tal vez seas una de esas personas que tienen anotadas en una lista todas las tareas que deben realizar durante el día: lavar y planchar la ropa, cocinar, llevar a los chicos a la escuela, pagar las facturas y finalmente, ir al trabajo. El problema aparece cuando las tareas que hacés no tienen propósito. La persona que hace una tarea sin propósito necesita ver el resultado de inmediato; en cambio, aquella que sabe que hay un propósito, sigue adelante aunque esa tarea no haya dado resultado. Elías se frustró porque aunque obedecía las tareas que Dios le ordenaba, nunca tuvo una visión de lo que iba a pasar más adelante. Él no sabía que lo que había hecho iba a dar fruto, porque todo lo que uno hace en la vida da resultado.

La Biblia narra la historia de una mujer que perdió una moneda y se puso a barrer toda la casa hasta encontrarla. Esta mujer no se sintió frustrada porque la tarea que estaba realizando tenía un propósito: encontrar la moneda. Si ella se hubiese puesto a barrer durante horas sin ningún propósito, el trabajo se le hubiera vuelto aburrido y monótono. ¿Te aburre planchar, lavar, cocinar o tomar el colectivo para ir al trabajo? Eso sucede porque cuando no hay propósito querés resultados instantáneos, y si no los ves, te frustrás.

(CONTINÚA…)

Por Alejandra Stamateas

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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