Continuemos.

Dios le dijo a Elías: «Quiero que aprendas a ver el propósito de todo lo que hacés. Si te dije que no te movieras de ese lugar, es porque hay propósito, pero como sos un varón de adrenalina no podés quedarte quieto». Tenés que aprender a ver propósito en todo lo que hagas en tu vida. Recordá que el propósito trae tareas, pero la tarea no siempre trae propósito. Cuando le encontrás un propósito a lo que hacés, ya no te frustrás si algo sale mal. Tené presente que la tarea no es el fin, sino que vas detrás de un propósito.

Elías era una persona de tanta adrenalina que hizo más de lo que Dios le pidió. Él tenía que ir a decirle al rey que iba a llover, pero no solo hizo eso, sino que además juntó a todos los profetas y los degolló con sus propias manos. Elías necesitaba estar realizando actividades todo el tiempo. No podía detenerse a pensar: «¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo está trabajando Dios conmigo, con el pueblo, con el rey?». Él no podía ver más allá de las tareas que Dios le encomendaba. Por esa razón, pese a ser un hombre valiente y obediente, Elías tuvo cansancio por frustración.

Un libro que trata sobre el vínculo de padre e hija explica que cuando una mujer es chica y su padre le brinda el debido afecto, él le va a decir todo el tiempo: «Vos podés, lo vas a lograr» o «Vas a salir adelante en todo lo que emprendas». Si bien esas palabras de aliento son positivas, los padres, a diferencia de lo que hacen con sus hijos varones, no le enseñan a sus hijas cómo hacer la tarea. Tal vez tu padre te haya dicho: «¡Claro que podés manejar!», pero como nunca te enseñó a conducir tuviste que aprenderlo con otra persona. En general, las mujeres somos muy buenas obedeciendo en aquello que ya sabemos, tal como lo hacía Elías. Sin embargo, fallamos a la hora de proyectar, porque para proyectar hay que aprender conceptos nuevos, y muchas veces no sabemos a quién pedirle que nos enseñe. No obstante, tenés que determinarte a estudiar y aprender, porque va a haber alguien que te va a enseñar.

¡Empezá a tener proyectos y dejá de hacer solo tareas sin propósito! Cada vez que hagas una tarea a la que no le veas el sentido, esa actividad te va a resultar frustrante. Buscale propósito a todo lo que hagas: a la comida que preparás, a la ropa que planchás, al trabajo que tenés, al libro que leés, a aquello que compraste. Elías hacía más de la cuenta, y tenés que saber que cuando alguien te vea haciendo más, siempre te va a pedir más. Por ejemplo, imaginá que estás en tu casa en una noche lluviosa pensando qué es lo que vas a cocinar para la cena. Si tus hijos tienen hambre y no pueden esperar a que la comida esté lista, seguramente te pedirán que les prepares algo como tostadas con mermelada. Tal vez les hayas preparado lo que te pidieron, pero como aún siguen con hambre te piden más y más cosas. Si seguís haciendo todo lo que te piden y además te ocupás de la cena, probablemente llegará un momento en el que te sientas exhausta. ¡No seas una persona que hace una inmensa cantidad de tareas sin propósito! Si bien no es malo realizar actividades, es fundamental que le encuentres propósito a todo lo que hacés. Para eso tenés que preguntarte: ¿cuántas actividades que no tienen ningún propósito hacés en el día?, ¿cuántas cosas haces de más y te agotás? ¿Sos de las que viven el día a día o sos de las que viven una vida con propósito?

¡Aprendé a vivir con propósito porque Dios sabe hacia dónde te lleva! Tal como lo expresan las Escrituras, Dios te dice: «Te enseñaré y te mostraré el camino por donde debés salir». Él no solamente te dice lo que podés hacer, sino que además te enseña cómo se hace. ¡Eso es un padre!

3. Dios te va a Enseñar a Dejar herencia.

Elías tenía el síndrome de que él estaba solo para todo y por dicha razón, Dios le tuvo que enseñar a dejar herencia. Había cien profetas que estaban escondidos en una cueva porque Jezabel los iba a matar. Sin embargo, Elías dijo: «Soy el único profeta que queda vivo». ¡Eso no era cierto! Él había decidido no contar con los otros profetas para degollar a sus enemigos. Como tenía ese síndrome del único, estaba más que agotado y frustrado porque no podía hacer todo solo. En el Reino nadie vive ni muere para sí. Dios te ha bendecido para que disfrutes de la bendición y para que bendigas a otros. Activá el potencial que tenés, liberalo en tu vida y depositalo en otros. No podés pasar las veinticuatro horas del día pensando solamente en vos. Esto último es lo que le sucede a las personas que están bajo presión, a los pueblos oprimidos que solo piensan en sobrevivir pues no pueden soñar.

(CONTINÚA…)

Por Alejandra Stamateas

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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