Continuemos.

No obstante vos no sos una persona oprimida, sino un ser hecho libre en Cristo. Por lo tanto, podés soñar, pensar en el mañana y dejar herencia para las próximas generaciones.

Dios le dijo a Elías: «Vas a ungir a dos reyes y a un profeta que te va a suceder. He preservado también a siete mil israelitas que no se han arrodillado ante Baal». Dios le estaba diciendo a Elías que Él no había puesto Su obra en manos de una sola persona, sino que además contaba con siete mil más. Elías, no obstante, no reconocía dicha situación y por eso Dios tenía que enseñarle a dejar herencia. ¡Activá tu potencial, liberalo y luego depositalo! Cuando entiendas que lo que hacés no es solo para hoy sino también para las próximas generaciones, no te vas a frustrar porque largo camino te resta.

Buscale propósito a todo lo que hacés. En vez de quejarte, pensá que lo que estás haciendo es porque vas a dejar herencia. No esperes que tu pareja sea la que les deje un legado a tus hijos o a tus nietos. Tenés que pensar en las próximas generaciones e identificar cuál es la herencia que les vas a dejar. ¿Vas a ser una mujer que lo único que hace es estresarse con las actividades que realiza o vas a ser una mujer con propósito, que sabe disfrutar, trabajar e ir hacia adelante? Recordá que sos una mujer con destino, una mujer de gloria.

Una mujer tenía un frasco de perfume que era muy caro, pero al ver a Jesús, derramó el perfume sobre su cabeza. Vinieron enseguida los discípulos y le reclamaron: «¿Cómo te atreviste a hacer eso? Podríamos haberlo vendido y así le hubiésemos dado de comer a los pobres. ¡Desperdiciaste el perfume!». No obstante, Jesús dijo: «Ustedes vieron solo la tarea, pero no se dieron cuenta del propósito. Esta mujer sí tenía propósito en hacerme esto porque pudo ver más allá de la simple tarea de ungir mi cabeza. Ella lo hizo para mi sepultura, y debido a la actitud que tuvo, se hablará de ella en todas las generaciones». Con ese acto que tenía un propósito para Jesús, ella pudo dejar herencia para todas las mujeres. Quizás cuando compró el frasco de perfume haya pensado: «¿para qué gasté tanto dinero en esto si podría haberlo invertido en otra cosa?». Sin embargo, después de haber ungido a Jesús con ese perfume, habrá dicho con entusiasmo: «¡Qué honor! ¡Esta es la mejor inversión que he hecho en mi vida!».

Cuando hacés algo con propósito, todo cobra sentido. Buscale el propósito a aquello que un día compraste y ahora está almacenado en tu casa. Tal vez hayas hecho cursos y guardaste el título en un cajón. Quiero decirte que tenés que sacar eso que aprendiste porque tiene propósito. Hay experiencias que has vivido y que has guardado en secreto, pero ahora Dios te dice: «Contáselas a la próxima generación para que la liberes de pasar por lo mismo que vos». No te olvides que aún en esas situaciones de dolor por las que has pasado hay propósito. Encontrale el propósito a todo lo que hagas. Cada vez que realices una tarea, preguntate: «¿Tiene que ver con mi propósito o simplemente lo estoy haciendo porque me gusta?, ¿es pura adrenalina o tiene destino?, ¿esta tarea que estoy realizando me está llevando a algún lugar, o al hacerla no consigo nada, me aburro y me frustro?». Es importante que te hagas estos interrogantes, porque el Señor vendrá a preguntarte si estás en el lugar correcto: «¿Qué hacés acá? Yo te quiero en tu puesto». Recordá que tu posición es estar sentada en lugares celestiales con Cristo Jesús.

Un simple frasco de perfume terminó siendo para esa mujer la mejor inversión. Hay algo que está dentro de vos, que tal vez todavía no soltaste y que Dios quiere que lo cuides, lo uses y lo dejes como herencia. Recordá que no vivís solo para vos, sino que naciste porque estás dentro del propósito del Padre, y cada generación seguirá cumpliendo lo que la anterior haya empezado. Por tal motivo, no te mueras sin haber dejado que alguien te suceda espiritual, material y emocionalmente. Elegí a alguien y decile: «Yo te voy a dejar herencia». Eso fue justamente lo que Dios le enseñó a Elías. ¿Sabés porque Dios lo reconfortó? Porque era una persona obediente, lo amaba y no quería que le tuviera miedo a ninguna persona. Elías había profetizado cómo iba a morir Jezabel, y ella pereció tal como él lo había anunciado. En tu boca hay poder, ¡no tenés que esconderte en ninguna cueva ni estar en el lugar incorrecto por temor a nadie! Profetiza con tu boca lo que se tiene que morir en tu vida. Si así lo decretás, eso malo no vendrá nunca más. ¡Dios te dará la victoria! Amén.

Por Alejandra Stamateas

 

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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