Ya no te pelees por esa situación que te preocupa. ¡Dejá que Dios obre en tu vida y verás milagros del cielo! Decí: «Quiero sentir la intimidad con el Rey. Deseo estar en Su monte santo, en el cuarto donde me encuentro a solas con Él. Sé que solo Dios puede ayudarme a resolver este conflicto y bendecirme». Vayas a donde vayas y cualquiera sea la situación que enfrentes, la presencia de Dios estará con vos. «Las mujeres que mejor se desempeñan en la compañía son las más alegres», me aseguraron altos ejecutivos de una empresa con los que mantuve una reunión.

Además de la integridad, otro ingrediente esencial para que una relación interpersonal sea sana es la confianza. Cuando una persona está alegre es porque tiene y transmite confianza. En relación a este tema, es fundamental que le pidas a Dios el don de la convocatoria que aparece cuando transmitís con tu alegría confianza a los demás. Desarrollá un espíritu alegre para alentar a los demás y deciles: «Si Dios está presente, todo va a estar bien», «quedate tranquila, porque Dios va a obrar y hará algo grande» o «eso ya está resuelto, porque se lo entregaste a Dios». Cuando Dios está presente, los problemas no pueden crecer. Por eso, depositá tu confianza en el Señor y soltá tu vida en Su presencia, porque Él se encargará de ese asunto que te preocupa.

El sermón del monte comienza con la palabra «bienaventurados», que quiere decir «felices». ¡El Señor te quiere ver feliz! Tal vez te agobie un problema con tus hijos o te angustie un conflicto con tu pareja, con tu amiga, con tu jefe o tu suegra. Quizás quieras estar en paz con todo el mundo, pero para lograrlo, primero necesitás descubrir la presencia de Dios. Necesitás ser «bienaventurada», porque cuando estás feliz transmitís la confianza de que todo va a estar bien. A lo largo de toda Su Palabra el Señor nos dejó el siguiente mensaje: «Confiá en que yo soy quien te digo que soy y que te voy a dar lo que te prometí». Dios quiere que seas feliz, y para demostrarte que está presente te envolverá con lazos de amor. Tené en cuenta que solo podés ser feliz cuando sos íntegro y confiás en que si Dios está en el asunto, Él lo va a resolver.

Tocá tu cuerpo y decí: «Esta es la casa de Dios. Sé que Él está presente en mi vida y aunque no sepa de qué manera resolverá esta dificultad, sé que Su mano está a mi favor». El Señor está presente para que disfrutes y seas feliz a pesar de los conflictos que enfrentes. Confiá en que Dios está en control de todo y recordá que hay asuntos que solo se resolverán entre Él y vos. El Señor superará ese problema, esa enfermedad y ese dolor, porque Él es más grande que ellos. Su presencia irá con vos y te traerá descanso. Jacob estaba en Betel, el lugar donde había experimentado por primera vez la presencia de Dios. A veces hay que volver a ese primer lugar en que tu espíritu se abrió a la presencia del Señor. En ocasiones es preciso regresar a Betel para recordar esa experiencia que a lo largo del camino vamos olvidando. El estar habituado espiritualmente a repetir de memoria una oración o a leer sistemáticamente un pasaje hace que a veces perdamos de vista que Dios está presente. Dejá esa vida natural en la que querés arreglar todo sola. Por el contrario, decile al Señor: «Dios, hacé un milagro, mostrame algo distinto. Yo no sé que podés hacer en esta relación, pero sé que si vos estás presente, las cosas pueden ser diferentes. No me voy a habituar ni voy a tomar en mis manos esta situación. Este asunto es entre vos y yo». Dejá que Él lo arregle porque del mismo modo que Ana dio a luz a su hijo Samuel, algo nuevo tiene que nacer en tu vida.

Tal vez hoy sea el día en el que tengas que soltar a alguien que has estado reteniendo por mucho tiempo. Quizás sea el momento en que debas determinarte a resolver esa cuestión que durante años te ha traído angustia y desesperanza. Es probable que hayas estado enfocándote en la dirección equivocada y no hayas visto la presencia de Dios. Es hora de que te vuelvas a Su presencia y recuerdes que un día le dijiste que fuera el dueño de tu vida. Tené presente que Dios tiene el control de todas las situaciones y que te dará la respuesta para que sepas que Él está con vos. Amén.

Por Alejandra Stamateas

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