Mujeres Cristianas – Tengo un Hijo con Problemas 1

 

Pasaje clave: Génesis 21:14-21.

En las últimas semanas estuve hablando con varias mamás; una tras otra con el mismo conflicto: «mi hijo está mal, dicen que lo lleve al psicólogo porque necesita terapia, y quiero saber qué le está pasando, por qué tiene que hacer terapia; yo lo estoy llevando al psicólogo y quiero verlo bien».

Su hijo estaba presente, porque el chico quería escuchar lo que su mamá iba a hablar de él y cómo estaba ella. Yo empecé a investigar cuál era la situación familiar que estaban viviendo, y me respondieron que se estaban divorciando, o que el papá se había ido de casa, o que el papá se había quedado sin trabajo y tenían serios problemas económicos.

Entonces les dije: «lo primero que tienen que hacer ustedes como papás es usar todos los recursos que tengan para estar bien ustedes, porque si ustedes están bien sus hijos van a estar bien».

Nuestros hijos son un reflejo de nuestras propias vivencias. Cuando un hijo está bien es porque ve que sus padres están bien. Eso no quiere decir que el que no tiene trabajo debe conseguirlo ya, el que se fue de casa debe regresar enseguida; significa que yo puedo asumir esa circunstancia y reaccionar con fe frente a ella, sabiendo que pasará, porque es circunstancial, y que luego viene algo mejor.

Si un hijo ve a una mamá y a un papá que sueltan fe, ese hijo va a también tener fe de que todo eso que está ocurriendo va a ser sólo un recuerdo y que pronto va a salir adelante.

Por eso no es tanto el problema, sino cómo nosotros vivimos el problema de nuestros hijos. Si entendemos que primero debemos mirarnos a nosotros y luego a nuestros hijos, si nos sanamos nosotros primero, entonces se van a sanarlos ellos y vamos a encontrar la clave para que nuestros hijos superen sus problemas.

La Biblia dice que los hijos son como flechas en manos del valiente. Dios está buscando mamás y papás valientes. Si nuestro hijo o nuestra hija es una flecha y está en nuestras manos de mamá, y yo soy valiente, le voy a poder dar dirección a esa flecha, voy a guiar esa flecha hacia el blanco.

Si yo estoy mal como mujer, como mamá, si estoy angustiada, depresiva, si estoy estancada en un mal momento, me va a ser muy difícil tener la valentía de lanzar a mi hijo hacia lo bueno. Posiblemente voy a desviar el camino de esa flecha. Por eso primero tengo que transformarme en una persona valiente, para luego poder tensar el arco, poner la flecha y lanzarla hacia el rumbo correcto.

 

Cuatro Aspectos Para Ser Una Persona Valiente:

1. Tengo que Conectarme con mi Deseo.

Agar era una mujer que había sido despedida por Abraham; estaba con su hijito en medio del desierto, solo con un odre de agua, un pan y las palabras de su amo: «no te quiero ver más».

Se estaba dejando morir porque no podía decidir nada sobre la vida de ella y de su hijo; nunca pudo conectarse con sus propio deseo. Cuando te atrevés a conectarte con tus deseos, con lo que querés que te pase en la vida, entonces tenés futuro, y si tienes futuro no vas a pensar en tu muerte ni en la de tus hijos, sino que vas a pensar en la victoria que tendrás.

Un gran conflicto que tenemos especialmente las mujeres es que desde chicas no nos hemos conectado con nuestros deseos. Hay cosas que para nosotras siempre han sido prohibitivas, cosas que no hemos podido decidir, no podíamos elegir entre varias opciones porque te enseñaban que tu lugar era éste o el otro.

Y cuando una persona no puede conectarse con su propio deseo interior, le tiene miedo al deseo, le metieron miedo con respecto a esos deseos. Esa mujer empieza a vivir un círculo vicioso de frustración tras frustración.

(CONTINÚA…)

Por Alejandra Stamateas

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