Mujeres Cristianas – Tengo un Hijo con Problemas 7

 

Continuemos.

6. Dios me Dio Hijos Para Él, ¡No Para Mí!

Te los entregó a vos para que los cuides, los eduques, los críes y los lances. Pero una vez lanzados el Señor los toma. ¡Él los creó para Él! Por eso en Génesis 3.15 Dios le dijo a la serpiente: «Pondré enemistad entre tú y lo mujer» no le habló a la mujer, le habló a la serpiente. Pero no con cualquier mujer… con la mujer mamá, porque después dice «entre tu simiente y la simiente de ella».

Cuando hablo de mamá, hablo de una mujer que produce, que da frutos: hijos, proyectos, sueños, empresas, negocios, ideas creativas. Alguien que produce, que tiene en su interior un sueño que dar a luz. Ustedes van a tener peleas con el enemigo, y lo que nazca de ustedes va a tener pelea con lo que nace del diablo.

Su hijo o su hija va a tener pelea con lo que dio a luz Satanás, que es el sistema, el mundo. Quiere destruir a los hijos, destruir la descendencia, la familia. Por eso faraón mandó matar a todos los chicos y entre ellos a Moisés; por eso Herodes mandó a matar a todos los niños, y entre ellos quería matar a Jesús. Pero la Biblia dice: «Tu simiente, lo que nazca de vos, aplastará la cabeza del enemigo”. Tus hijos pelearán, ¡pero la victoria ya es de ellos!

Tus hijos tienen una pelea por delante, claro que sí. Nosotras, las que parimos, las que tenemos sueños por delante, tenemos una pelea también; pero nuestra simiente le va a aplastar la cabeza al enemigo. Tienen pelea pero la victoria está asegurada.

«¡Ah, parece que mi hijo fue vencido por las drogas!». ¡No! Tu hijo no fue vencido por las drogas, está peleando en contra de las drogas y la victoria ya es de él, porque va a aplastarle la cabeza a lo que haya nacido del enemigo.

«Parece que mi hijo fue vencido porque es obeso, no puede bajar de peso, hace años que está luchando con eso, ha sido mamá, ha crecido, se casó, pero sigue con la obesidad, está vencida…» ¡No! Tu hija está luchando contra la obesidad, pero tiene la victoria en el nombre de Jesús.

¿Cómo estás viendo a tus hijos? Aquellos que tienen hijos con un problema mental, con depresión profunda, hijos grandes, adultos; hijos que están sufriendo por un divorcio, por maltrato, por otras enfermedades… Quiero decirte que estés muy tranquila porque ellos no están vencidos; la están peleando, te han visto pelearla a vos y la están peleando ellos. Pero hay una promesa en la Biblia: «¡Lo que nazca de nosotros, va a aplastarle la cabeza a lo que haya nacido del enemigo!» ¡Ellos ya tienen la victoria!

Cuando ellos te cuenten un problema o los veas en un problema, deciles: «Vos la estás peleando, y te quiero decir que vas a ganar esta pelea, la vas a ganar, yo te lo puedo asegurar porque es la promesa que Dios me dio a mí y que Dios te dio a vos». No veas a tus hijos como derrotados nunca, ni aún en la peor situación, nunca los veas de lejos, nunca los veas como derrotados, nunca digas: éstos ya no se salvan más.

¡Ponle esperanza! Mirá la reina y el rey que hay dentro de tus hijos y mirá la promesa de Dios que se cumple sí o sí.

Tu hijo te dice: «mamá, no puedo con la escuela, no me da la cabeza para estudiar». Vos le vas a contestar: «¡Dale! La estás peleando».

«Mamá, hice esto mal, fui un desastre…», vos le vas a contestar: «Adelante, estás peleando hijo».

«Mamá estoy deprimido, tengo ganas de llorar, no salgo adelante», vos le vas a contestar: «Estoy con vos, no aflojes… Estás peleando y Dios te dio la victoria».

Ministrá a tus hijos las cosas de Dios con sabiduría. No los castigues con Dios. Dios no es un castigo; no les cuestiones sus deseos. «Hijo te voy a enseñar, te voy a guiar para que puedas llevar adelante bien ese deseo; y después vas a decidir, por sí o por no».

¿Qué área de tu vida, todavía tienes en esclavitud? Porque esa área de la vida de tus hijos también está en esclavitud. Peleala vos también, porque hay una promesa para vos como hija, de que le vas a aplastar la cabeza al enemigo. Entonces ¿por qué no la peleás primero vos, así le dejás menos para pelear a tus hijos?

Hay una promesa sobre tu vida que también le vas a aplastar la cabeza a todo lo que nazca del enemigo. ¡Y la victoria es tuya en Jesús!

Por Alejandra Stamateas

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