como-superar-un-pasado-dolorosoMatrimonios Cristianos – Cómo Superar un Pasado Doloroso 2

 

Continuemos.

¿Has sufrido alguna experiencia dolorosa? Rompe esa imagen. Olvídala. No hables más de eso. No le des importancia. En vez de relatar o explicar tu pasado, enfrenta tus miedos y resuelve tus conflictos. Sacúdete de la frustración. No viajes por la vida con heridas sin sanar. No permitas que esos momentos tristes se conviertan en tu lastre.

¿Por qué seguir pegado al pasado? “Ir hacia atrás es vivir atrasando la vida. Ir hacia atrás no es ir hacia delante. No se puede vivir en eterna reversa. No debes, no debo vivir así. No es bueno, no es justo, no es saludable y, es más, no es un buen negocio. Atraparás lo nuevo sólo cuando te hayas sacado de encima lo viejo. Bueno o malo, están el ayer y el ayer no está en ninguna parte, sólo en tu recuerdo” (Omar Herrera).

¡Vamos! Vacía el baúl de los malos momentos. Despójate de lo viejo. Échale alas a tus sueños. Vuela y vuela alto. Date una nueva oportunidad. Lo bueno de Dios te está esperando.

Cuanto más llores tus miserias, cuanto más tiempo viajes con tus desgracias a cuestas, cuanto más permanezcas quejándote por tus problemas y cuanto más tiempo convivas con tu dolor, menos probabilidad tendrás de superar tus fracasos y de aprovechar las oportunidades que la vida te ofrece. Extender la temporada de lágrimas no resolverá tu conflicto, lo profundizará. Llora, pero no llores toda la vida. Preocúpate, pero no demasiado. Sufre, pero sólo por un rato. Asimila el golpe y vuélvete a parar. Duerme en medio de tus tormentas. Siéntate encima de tus ruinas y entona tu mejor canción. No llores tu fracaso, transfórmalo en la antesala de una gran victoria.

Aprende a reír más de lo que lloras; a cantar más que a gruñir. Lee cuidadosamente este pasaje: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39).

Observa que Pablo no dice nada del pasado. Tu pasado no sanado podría estorbar tu relación con Dios. En otras palabras: tú podrías ser tu peor enemigo.

El pasado no resuelto podría hacerte perder innumerables bendiciones. Juan 20:24 dice: “Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino”. ¿Por qué no estaba Tomás con el resto de los discípulos? Posiblemente porque estaba llorando su tristeza en la soledad.

“En su melancolía algunos creyentes que tienen a un Cristo muerto, no van a la iglesia y pasan sus días de reposo evitando la adoración colectiva con el resto de los creyentes aburriéndose somnolientamente. Sea como fuere, en cualquier caso, se pierden, como Tomás, un buen sermón. ¡Si sólo hubiese sabido que tal disertación habría de ser pronunciada esa noche! Uno nunca sabe cuándo llegarán cosas buenas y la única manera de estar seguro de obtenerlas es estando siempre en nuestro debido lugar” (Alexander Bruce).

 

Para Meditar y Actuar.

¿Existe algún recuerdo emocionalmente negativo al que rindes “adoración” una y otra vez? ¿Qué harás con él a partir de lo que has leído?

¿Asistes regularmente a los servicios dominicales de la iglesia? ¿Te reúnes en una célula junto a otros creyentes?

No olvides que Tomás se perdió el mensaje inaugural del Cristo resucitado porque estaba demasiado ocupado en lamentar su tristeza y dolor. ¡Qué a ti no te suceda lo mismo!

Por José Luis y Silvia Cinalli

Tomado de placeresperfectos.com.ar

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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