Matrimonios Cristianos – Diferencias Sexuales Entre Hombres y Mujeres 3

 

Continuemos.

La mayoría de los hombres se excitan con más rapidez y frecuencia que las mujeres. Y llegan a un alto grado de excitación mucho antes de que sus esposas hayan olvidado todos los detalles de la cena en familia o de pensar en las ropas que deben usar mañana los niños para ir a la escuela. Por eso el hombre demuestra su sabiduría cuando tiene en cuenta la lentitud para excitarse sexualmente que tiene su esposa. Pero miles de mujeres quedarán frustradas al final de la noche, porque sus impacientes maridos han realizado el acto sexual como si hubieran sido bomberos que corrían a apagar un fuego. Y como si fuera poco, después de haber conseguido su placer han dado media vuelta para dormir, mientras sus mu­jeres siguen mirando el techo o escuchando los ruidos noctur­nos por un largo rato. No hay nada que traumatice más a una mujer que esto.

Obviamente, también el apetito sexual masculino es más acuciante que el de las mujeres. Muchas mujeres se asombran de la frecuencia con que sus maridos desean mantener relaciones sexuales. Y este es un asunto que «los maridos desearían que sus mujeres conocieran acerca de ellos». Cuando la satisfacción sexual no se realiza a plenitud, los hombres sienten la acumulación de la presión sicológica que exige ser puesta en libertad. Los hombres poseen dos vesículas seminales (que son pequeñas bolsas que contienen el semen), que gradualmente llegan al máximo de su capacidad, y cuando esto ocurre la influencia hormonal que ejerce sobre el hombre lo hace ser sensible al menor estímulo sexual. Mientras determinado tipo de mujer no llamaría su atención cuando él está satisfecho, la misma mujer lo puede excitar grandemente si lo encuentra con sus vesículas semi­nales llenas hasta el tope.

Quizás a una esposa le cueste trabajo comprender este apetito sexual acumulado que sufre su marido, porque sus necesidades femeninas son menos ur­gentes y ejercen menos presión sobre su aparato sexual. Pero es necesario que reconozca que el apetito sexual de su marido está dirigido por una fuerza bioquímica natural que actúa dentro de su organismo. Y si ella lo ama realmente, procurará satisfacer las necesidades de su marido que tanto significan para él, con la frecuencia que a ella le sea posible. Esto no significa que yo esté negando las propias necesidades femeni­nas que ellas experimentan y deben ser satisfechas a plenitud también, sino que intento explicar el por qué la abstinencia sexual es casi insoportable para los hombres.

Volviendo al tema de la variabilidad del apetito sexual en el matrimonio, no sólo esta se halla en las diferencias existentes entre los sexos sino también en las enormes diferencias encontradas entre las propias mujeres. La naturaleza humana es sumamente compleja, y esa complejidad precisamente se evidencia en la diversidad del apetito sexual, sobre todo dentro del sexo femenino. La mayoría de las mujeres muestran un deseo o interés sexual «normal», o sea, «moderado».

Se considera que en nuestra sociedad un 20% o 30% de las mujeres adultas sienten escasos deseos sexuales. A estas mujeres se les ha denominado: frías, frígidas o incapaces de disfrutar el sexo. Ellas reflejan actitudes negativas o simple­mente indiferencia en relación al otro sexo. Consideran la relación sexual marital como un deber y excepcionalmente logran el orgasmo. Para ellas, el acto sexual no les ofrece emociones intensas ni estremecimientos de placer. Será bueno que nos ocupemos de este tipo de mujeres que generalmente padecen de una gran angustia mental y ansiedad. Lee AQUÍ.

 Hay otro 2% de la población femenina compuesto de mujeres poderosamente sensuales, que también son denomi­nadas «superhembras», ninfómanas y otros términos más fuertes.

Extracto del libro “Lo que las Esposas Desean que los Maridos Sepan Sobre las Mujeres”

Por James Dobson

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