Matrimonios Cristianos – El Amor es Fiel 2

 

Continuemos.

A menudo, pagamos un precio más alto por nuestro rechazo del que nos damos cuenta. Y sin embargo, Dios elige responder con gracia y misericordia. «En Él tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia» (Efesios 1:7).

En Dios vemos el modelo de lo que hace el amor rechazado: permanece fiel.

Jesús nos llamó a esta clase de amor en el pasaje conocido como el Sermón del Monte. Dijo: «Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen; orad por los que os vituperan» (Lucas 6:27-28). «Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo» (Lucas 6:32-33).

«Amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos» (Lucas 6:35).

Desde la posición estratégica del altar de tu boda, nunca hubieras soñado que esa persona con la cual te casaste se transformaría en una especie de «enemigo», alguien a quien tendrías que amar casi como un acto de completo sacrificio. Y sin embargo, demasiadas veces en el matrimonio, la relación se reduce a ese nivel. Aun al punto de la traición o, tristemente, de la infidelidad.

Para muchos es el comienzo del final. La respuesta de algunas personas es pasar rápidamente a un divorcio trágico. Otros, por proteger más su reputación que su propia felicidad, deciden mantener la farsa en pie. Sin embargo» no tienen intención de adaptarse a la situación… mucho menos, de volver a amar al otro.

No obstante, este no es el modelo del seguidor de Cristo. Si el amor debe ser como el de Él, debe amar aun cuando sus intentos de acercamiento son rechazados. Y para que tu amor sea así, debes tener el amor de Dios en primer lugar.

Puedes darle amor inmerecido a tu cónyuge porque Dios te dio amor inmerecido a ti, repetidas veces y en forma duradera. A menudo» los que menos lo merecen son los que más reciben expresiones de amor.

Pídele que te llene con la clase de amor que sólo Él puede proveer, y luego proponte dárselo a tu pareja de una manera que refleje tu gratitud a Dios por amarte. Es lo bueno del amor redentor. Es el poder de la fidelidad.

 

El Desafío de Hoy.

El amor es una decisión, no un sentimiento. Es una acción que pone en marcha, no un acto reflejo. Hoy mismo elige comprometerte con el amor  aún si a tu cónyuge ya casi no le interesa recibirlo. Dile hoy con palabras parecidas a estas: “Te amo. Elijo amarte aún si no me lo retribuyes”.

¿Por qué es imposible esta clase de amor si el amor de Cristo no palpita en tu corazón?

¿De qué manera su presencia en tu vida te capacita para amar, aunque sea en forma unilateral?

Extracto del libro “El Desafío del Amor”

Por Alex y Stephen Kendrick

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