Matrimonios Cristianos – El Amor Es Una Decisión 1

 

¿Cómo podemos hablar el lenguaje de amor del otro cuando estamos llenos de dolor, ira y resentimiento por las faltas pasadas? La respuesta a esa pregunta está en la esencia natural de nuestra humanidad. Somos criaturas de decisiones. Eso significa que tenemos la capacidad de hacer malas decisiones, como todos las hemos hecho. Hemos criticado y hemos hecho cosas hirientes. No estamos orgullosos de esas decisiones aunque pudieron parecer justas en ese momento.

El habernos equivocado en el pasado no quiere decir que nos equivocaremos en el futuro. En vez de eso podemos decir: «Lo siento. Sé que te he ofendido, pero quisiera que el futuro fuera diferente. Quisiera hablar tu lenguaje de amor. Quisiera llenar tus necesidades». He visto matrimonios rescatados al borde del divorcio cuando las parejas se deciden por el amor.

El amor no borra el pasado, pero hace diferente el futuro. Cuando nos decidimos por tener expresiones activas de amor en el idioma principal de amor de nuestro cónyuge, creamos un ambiente emocional que nos permite tratar con nuestros conflictos y fracasos pasados.

Brent estaba en mi oficina con rostro impávido, inexpresivo. No había venido por su propia iniciativa sino a petición mía. Una semana antes, su esposa Becky había estado sentada en la misma silla llorando incontrolablemente. En medio de sus lágrimas trató de contar que Brent le había dicho que ya no la amaba y que se iba. Estaba destrozada.

Cuando recuperó su compostura, ella había dicho: «Los dos hemos trabajado mucho en los últimos dos o tres años. No pasábamos mucho tiempo juntos como lo hacíamos antes, pero pensé que el trabajo era nuestra meta común. No puedo creer lo que dice; siempre ha sido una persona bondadosa y responsable. Es un padre muy bueno para nuestros hijos». Continuó: «¿Cómo podría hacernos esto?»

Por mi parte había escuchado como describía sus doce años de matrimonio. Era una historia que ya había oído muchas veces antes. Tuvieron un noviazgo emocionante. Se casaron completamente enamorados, tuvieron los ajustes típicos y propios de los primeros días de matrimonio, y se propusieron alcanzar el sueño americano. A su debido tiempo descendieron de la cúspide de su enamoramiento, pero no aprendieron a hablar el lenguaje de amor del otro en forma satisfactoria. Ella había vivido con un tanque de amor a medio llenar en los últimos años, pero había suficientes expresiones de amor que le hicieron pensar que todo estaba muy bien con él. Sin embargo, su tanque de amor estaba vacío.

Le había dicho a Becky que trataría que Brent conversara conmigo. La historia que Brent contó confirmó mi corazonada.

—Ya no la amo —dijo—. La he amado por mucho tiempo. No quiero herirla, pero no nos sentimos cerca. Nuestra relación es vacía. Ya no disfruto el estar con ella. No sé lo que pasó, quisiera que fuera diferente, pero ya no siento nada hacia ella.

Él estaba pensando y sintiendo igual que cientos de miles de esposos habían pensado y sentido siempre. La mente ya conformada a un «ya no la amo» es lo que da a los hombres la libertad emocional para buscar amor con otras mujeres. Sucede lo mismo con las esposas que utilizan la misma excusa.

Simpaticé con Brent porque yo he estado en su lugar. Miles de esposos y esposas han estado allí, emocionalmente vacíos, queriendo hacer lo debido, no queriendo herir a nadie, pero sintiéndose empujados por sus necesidades emocionales de buscar amor fuera del matrimonio.

Felizmente descubrí, en los primeros años de mi matrimonio, la diferencia entre la experiencia del enamoramiento y la necesidad emocional de sentirse amado. La mayor parte de nuestra sociedad no ha aprendido todavía esa diferencia. Las películas, las telenovelas y las revistas románticas han tergiversado estos dos conceptos, aumentando nuestra confusión. Pero en realidad, son distintos.

La experiencia del enamoramiento simplemente se da en el contexto normal de las relaciones hombre-mujer. Puede ser aceptada o rechazada, pero no es el resultado de una decisión consciente. Dura poco tiempo (por lo general unos dos años) y parece tener para la especie humana la misma función que la llamada al apareamiento de los patos canadienses.

La experiencia del enamoramiento satisface temporalmente la necesidad de amor. Nos hace sentir que alguien nos quiere, que alguien nos admira y nos aprecia.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Los Cinco Lenguajes del Amor”

Por Gary Chapman

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