Matrimonios Cristianos – El Lenguaje del Amor: Actos de Servicio 2

 

Continuemos.

Un monigote es un objeto inanimado. Puede hacer lo que quiera con él. Puede ser su siervo pero no su compañero. Cuando tratamos a nuestros cónyuges como objetos, descartamos la posibilidad del amor. La manipulación por medio de la culpa («Si fueras un buen cónyuge harías esto por mí») no es un lenguaje de amor. La coerción por el temor («Tú harás esto o lo lamentarás») es ajena al amor.

Debido a los cambios sociológicos de los últimos treinta años, ya no hay un estereotipo común del papel masculino y femenino en la sociedad occidental.

Ninguna persona puede ser un monigote. Podemos dejar que nos utilicen, pero en realidad somos criaturas con emociones, pensamientos y deseos. Y tenemos la capacidad de tomar decisiones y actuar. Dejar que otros nos usen o manipulen no es un acto de amor. En realidad es un acto de traición. Usted está permitiendo que él o ella desarrollen hábitos inhumanos. El amor dice: «Te amo demasiado para permitir que me trates de esta manera. No es bueno para ti ni para mí».

 

Vencer los Estereotipos

Aprender el lenguaje amoroso de los actos de servicio requerirá que algunos de nosotros examinemos nuestros estereotipos de los papeles de los esposos y las esposas. Él estaba haciendo lo que la mayoría de nosotros hacemos naturalmente. Estaba siguiendo el modelo del papel de sus padres. Pero ni siquiera eso lo estaba haciendo bien. Su padre lavaba el auto y cortaba el césped. Él no lo hacía, pero esa era la imagen mental que tenía de lo que un esposo debería hacer. Definitivamente no se imaginaba pasando la aspiradora al piso ni cambiando los pañales del niño. Le damos crédito de querer romper este estereotipo cuando comprendió cuán importante era para ella.

Eso es lo que necesitamos hacer todos nosotros si el lenguaje principal del amor de nuestro cónyuge nos pide algo que nos parece inapropiado para nuestro papel.

Debido a los cambios sociológicos de los últimos treinta años, ya no hay un estereotipo común de los papeles masculino y femenino en la sociedad. Sin embargo, eso no quiere decir que se hayan removido todos los estereotipos. Significa más bien que el número de estereotipos se ha multiplicado. Antes de los días de la televisión, la idea que una persona tenía de lo que la esposa y el esposo debían hacer y cómo debían relacionarse estaba influida principalmente por los padres de uno.

Con la penetración de la televisión y la proliferación de las familias con un solo padre, sin embargo, los modelos de papeles son influidos a menudo por fuerzas fuera del hogar. Cualesquiera que sean sus percepciones, seguramente su cónyuge percibe los papeles maritales de una manera diferente a como usted lo hace. Se necesita un deseo de examinar y cambiar los estereotipos para expresar el amor más efectivamente.

Recuerde: el mantener los estereotipos no da réditos, pero sí hay grandes beneficios en llenar las necesidades emocionales de su cónyuge.

Recientemente una esposa me dijo:

—Doctor Chapman, voy a enviar a todos mis amigos a su seminario.

—¿Y por qué lo haría? —inquirí.

—Porque eso ha cambiado radicalmente nuestro matrimonio —dijo—. Antes del seminario, mi esposo nunca me ayudaba en nada. Los dos comenzamos nuestras carreras enseguida que salimos de la universidad, pero mi papel fue siempre hacer todo en la casa. Era como si nunca se hubiera cruzado por su mente el ayudarme en nada. Después del seminario, vino y me preguntó: “¿En qué puedo ayudarte esta noche?” ¡Era sorprendente! Al principio no podía creer que fuera real, pero ha persistido por tres años. Tengo que admitir que hubo momentos difíciles y hasta humorísticos en esas primeras semanas, porque él no sabía cómo hacer nada.

La primera vez que se puso a lavar ropa usó blanqueador no diluido en vez de detergente corriente. ¡Nuestras toallas azules salieron con lunares blancos! Luego puso «lo que sobraba» de la limpieza del baño en la pileta de la cocina, del lado del triturador. Sonaba raro y luego comenzaron a salir burbujas de jabón. No sabía lo que pasaba hasta que apagué el triturador de basura, metí mi mano y saqué lo que quedaba de una barra de jabón del tamaño de un cuarto. Pero él me estaba amando en mi lenguaje, y mi tanque estaba llenándose.

Ahora él sabe cómo hacer todas las cosas en la casa y siempre anda buscando cómo ayudarme. Pasamos mucho tiempo juntos porque no tengo que trabajar todo el tiempo. Créame, he aprendido el lenguaje de él y tengo el tanque lleno.

¿Es así de sencillo?

Sencillo sí. Fácil no. Él tuvo que hacer muchos esfuerzos para romper el estereotipo con el que había vivido por treinta y cinco años. No fue fácil. Pero él diría que aprender el lenguaje de amor de su cónyuge, y decidir «hablarlo» causó un gran impacto en el ambiente emocional del matrimonio.

Extracto del libro “Los Cinco Lenguajes del Amor”

Por Gary Chapman

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