Matrimonios Cristianos – La Baja Estima Femenina 4

 

Continuemos.

¿Cómo reaccionan las mujeres frente al problema de la baja estima personal?

Este problema no se puede ignorar, como es imposible pasar por alto un fuerte dolor de cabeza. El sentimiento de inferioridad es tan profundo y absoluto que absorbe la total atención del que lo padece. De eso, día tras día, la conducta personal está condicionada por las necesida­des del ego. Estas necesidades son aún más fuertes que cual­quier otro elemento de la experiencia humana, incluyendo el sexo.

 

1. La Timidez.

¿No es increíble a veces el temor que nos causan los demás? Temblamos ante cualquier cosa que nos haga parecer ridículos ante la opinión de los demás, aun cuando el acto en sí no tenga relación con la moral o carezca de la más leve importancia social.

La tímida auténtica temblará ante cualquier circunstan­cia. Jamás expresará ninguna opinión, a menos que en nada la comprometa. Y lo pensará mucho antes de hablar. Nunca se enfrentará a algún desafío a no ser que no le quede más remedio. Pasará mucho tiempo sola y evitará cualquier acti­vidad que ponga a prueba su habilidad para realizarla. Todas las situaciones las observará desde fuera, pero ni en privado ni en público se arriesgará a ser juzgada por los demás. Se mostrará exageradamente humilde.

Jackie Vernon dijo: «Los humildes heredarán la tierra, porque serán demasiado tímidos para rechazarla». Estoy de acuerdo con ésta opinión.

Y, naturalmente, la parte más dolorosa de la timidez es la autocompasión que casi siempre la acompaña. Un profundo dolor personal es el sentimiento constante de ese género de vida. Habrá un pensamiento obsesivo que golpeará su mente cada instante. «No vas a poder hacerlo. Algo te saldrá mal. No sé qué va a ser de mí. No puedo arriesgarme a hacerlo. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?»

Más o menos esos son los pensamientos que asaltan a la persona que se conduele de sí misma. Hasta eligen a sus amigos, que tienen similitud de problemas, para que la acompañen en su tragedia de autoconmiseración diaria.

Entonces esta actitud se convierte en un hábito, y por cierto, muy contagioso. Tiene la capacidad de extenderse como un fuego dentro de la familia, los amigos, o en la congregación de la iglesia. Deja a sus víctimas cansadas, desanimadas y, exhaustas. Y, con mucha frecuencia, las hace sentirse miserables. Ese estado de desesperación también pue­de conducirlas hasta el suicidio.

A pesar de ser tan nociva, la timidez no es el signo más notable de la inferioridad. Aunque es la más agobiante de todas las formas del ego. Ni siquiera es una defensa de nuestro yo. No obstante, durante siglos, la timidez ha sido una de las características más comunes de la personalidad femenina.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro «Lo que las Esposas Desean que los Maridos Sepan Sobre las Mujeres»

Por James Dobson

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