Dice el doctor David Niven en su libro “Los 100 secretos de las parejas felices”: El 67% de los matrimonios se divorcia, el 20% de los que vuelven a formar pareja, también. Una pareja en conflicto tiene el 35% más de probabilidades de contraer en­fermedades por el estrés, pues afecta el sistema inmunológico

Las estadísticas dicen que una pareja feliz vive cuatro años más que los que se separan, están solteros o viudos. Se investigó en los Estados Unidos que una pareja feliz vive cua­tro años más que los solteros o los viudos”.

Las parejas exitosas se mueven por hábitos exitosos. Las pa­rejas inteligentes se mueven no por sentimientos sino por hábitos. Como lo explica el terapeuta John Gottman, en el libro ya citado “Siete Reglas de Oro Para Vivir en Pareja”, las parejas exi­tosas tienen estos hábitos:

Primer Principio: Las parejas exitosas tienen intimidad. Se dedican a conocer el mundo interno del otro y a darse a conocer, no es un conoci­miento superficial, sino un conocimien­to profundo. Conocer el mundo interno es la necesidad más poderosa que tenemos los seres humanos. Todos necesitamos que alguien nos conozca. Cuando nos sentimos comprendidos, co­nocidos en lo profundo, nos sentimos bien.

Segundo Principio: Se potencia al soñar ambos. Las parejas exitosas tienen sueños personales y se po­tencian buscando alcanzarlos. Cuando una persona tiene sueños personales de­jó de ser satélite del otro; dejó de ser apén­dice del otro.

Tercer Principio: parejas inteligentes cuidan como lo más valioso de sus vidas el respeto.

Cuarto Principio: las parejas exitosas tienen humor. Los matrimonios que siembran humor presentan un 67% menos de conflictos que las parejas serias; nueve de cada diez parejas fe­lices relacionaron su felicidad con sembrar el humor diario. Parejas fe­lices que estuvieron casadas por más de treinta años dijeron que la amis­tad y el humor eran uno de los factores del éxito.

Quinto Principio: parejas exitosas miran hacia adentro para crecer. Miremos hacia adentro en lugar de atacar. Mirar hacia adentro significa crecer. La gente inteligen­te en lugar de atacar al otro dice: ¿por qué me enganché así, por qué soy violento?

Debés ser el detective de tu propia vida. La gente inteli­gente antes de hacer un planteo al otro, primero inves­tiga su interior para ver por qué piensa de determinada manera y por qué actúa como lo hace.

En las relaciones interpersonales, muchas veces se vuel­ve imposible relacionarnos con el otro de una manera ade­cuada, nos cuesta llegar a aprender esta materia de la vida. A pesar del amor, que muchas veces no parece ser sufi­ciente, necesitamos aplicar sabiduría para poder llevarlo a la práctica día a día.

El amor nos puede devolver las mayores alegrías, y momen­tos de felicidad únicos, pero también nos puede llevar a vivir las mayores angustias, dolores de cabeza y los sufrimientos más profundos, de los cuales muchas veces «no podemos ver la luz al final del túnel».

Al ser un sentimiento que nos movili­za tanto, un día podés estar arriba y al si­guiente podés estar abajo con el amor. Nos sentimos «desafortunados en el amor» y no importa que nos vaya bien en cualquier otra área de nuestra vida, nos cues­ta disfrutarla.

Esto no significa que amar sea malo, sino que debemos reconocer el precio del amor para poder estar preparados para pagarlo. Cuanto más intensamente amamos y abrazamos ese sentimiento, más intensamente sufrimos.

Seguramente un economista lo defi­niría como una inversión riesgosa. Cuan­do te arriesgás a amar más, también te estás arriesgando a sufrir más dolor y cuando te arriesgás a sufrir más dolor, también te estás arriesgando a amar más. Los economistas saben que a mayor riesgo, mayor tasa de interés y mayores retor­nos tiene esa inversión.

Ahora bien, nos preguntamos mu­chas veces: ¿Qué nos cuesta más en la vida: amar o dejarnos amar? Si nos preguntáramos acerca de la cuestión más difícil de todas y planteáramos estas alterna­tivas: ¿qué es más difícil: amar o dejarse amar, amar o ser ama­do, buscar o ser buscado, desear o ser deseado? Sin dudas, hallaríamos opiniones encontradas en base a las experien­cias de cada uno.

Por cierto, es mucho más difícil dejarse amar que amar, pero es lo mejor y lo más bello que nos puede pasar, es la experiencia por la que nadie en esta tierra puede dejar de pasar.

Por eso, sea cual fuere la crisis, circunstancia o dolor que te toque vivir dentro de tu pareja, recordá que amar es ma­ravilloso; que no podemos resignarnos ante las dificultades, no dejemos de disfrutar y pelear por el amor cuando llegue. Recordá que si te animás a aplicar estos principios, que verdaderamente funcionan, tu capacidad de amar y ser amado puede ser mucho más grande.

Extracto del libro “Pasiones Tóxicas”

Por Bernardo Stamateas

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