Semillas de Fidelidad.

Para que un jardín no llegue a convertirse en un bufé de ensalada para los animales hambrientos, es necesario cercarlo para que es­tos se mantengan alejados. De igual manera, en el matrimonio se establecen linderos para protegerlo. Si no vigilamos esos linderos con seguridad nos robarán algo. Muchas veces, las personas des­cuidadas plantan semillas fuera de sus linderos y lo que crece atrae la atención de criaturas que se acercan para devorarlas. Esperan fuera del huerto y si por falta de mantenimiento la valla se de­rrumba, encuentran la forma de abrirse camino por el lugar más débil. Cuando plantamos semillas de infidelidad, echamos al piso los linderos e invitamos a entrar a criaturas de presa.

Una amiga cristiana muy querida tenía un esposo que plantó semillas de infidelidad fuera del huerto de su matrimonio. Esto atrajo a una criatura de presa que estaba hambrienta por usurpar el control de dicho huerto. El hombre y esta criatura esparcieron sus semillas en campos que no eran los suyos: Semillas de mala hierba y espinos de entre los cuales nada bueno podrá crecer ja­más. A la larga, esto no solo destruyó uno sino dos huertos matri­moniales, y nunca fue posible recuperar lo que se había perdido.

Todo el mundo es tentado a sembrar fuera de su propio huer­to. Los que resisten, y en su lugar plantan a propósito semillas de fi­delidad, recogen una cosecha abundante. Aunque tengas el matri­monio más perfecto sobre la faz de la tierra, el enemigo siempre intentará derrumbar la valla y de una u otra manera causará grande destrucción. El diablo siempre buscará los medios de atrapar a uno de ustedes dos. Es por eso que el terreno de tu matrimonio nunca será tan perfecto y bueno que no necesite enriquecerse mediante la ora­ción. Si pensamos que nuestro matrimonio es tan sólido que no necesi­tamos orar al respecto, estaremos decepcionados. «Así que, el que pien­sa estar firme, mire que no caiga» (1 Corintios 10:12).

Ora para que Dios te proteja a ti y a tu esposa de plantar cual­quier cosa de la cual tengan luego que arrepentirse. Ruégale que te muestre cómo plantar semillas de fidelidad y construir una va­lla sólida que sea la envidia de todos tus vecinos.

Semillas de Respeto.

Una de las principales razones por la cual fracasan los matrimo­nios es porque el esposo o la esposa no procuran el bienestar del otro. La Biblia dice: «Ninguno busque su propio bien, sino el del otro» (1 Corintios 10:24). Cuando en nuestro matrimonio sembra­mos semillas de falta de respeto, no estamos buscando el bienestar del otro, y como resultado segaremos una gran cosecha de amargu­ra y disensión. Desear el bienestar de nuestro cónyuge por encima del bienestar propio, no solo es algo muy difícil sino que es senci­llamente imposible hacerlo en una forma constante, si el Espíritu Santo no nos capacita. Es por eso que debemos orar por ello.

Porque eres un querido hermano en la fe, quiero confiarte algo que las mujeres casi nunca les dicen con palabras a sus espo­sos. Y es lo siguiente, tu esposa no desea ser tu madre, ni tampoco desea ser tu sirvienta Lo primero hará que ella pierda todo respe­to por ti y lo segundo la hará sentir que tú has perdido todo res­peto hacia ella. Sé que son innumerables las cosas que tu esposa hará, que también harán una madre o una sirvienta. Pero si tales expectativas llegan a convertirse en una actitud de tu parte que re­fleja un estilo de vida, ella comenzará a pensar en ti como un niño o como un jefe, y esto afectará adversamente la relación. Mientras más se sienta tu esposa como tu madre o tu sirvienta, menos se ha­brá de sentir como tu amante. Ruégale a Dios que te ayude a ver las cosas desde la perspectiva de tu esposa, y que te muestre cómo sembrar semillas de respeto en tu matrimonio.

Semillas de Tiempo.

No podrás tener un huerto exitoso si no inviertes suficiente tiempo atendiéndolo. Requiere de muchas horas para sembrar, irrigar, alimentar, cuidar y cosechar. En los matrimonios que han logrado éxito, los esposos y sus esposas pasan tiempo juntos y a solas. Si el horario de ambos les impide pasar tiempo a solas, el uno con el otro, significa que están demasiado ocupados. Necesitan pasar tiempo para dialogar, resolver asuntos, compartir sueños e intere­ses mutuos, o simplemente estar juntos en silencio y compartir momentos de intimidad sin apuros. Sé que en la vida de cada cual hay temporadas que son especialmente ocupadas. Pero cuando las ocupaciones se convierten en un estilo de vida, tienes que considerar exactamente lo que estás sembrando. Ora para que Dios les ayude a sembrar juntos semillas de tiempo.

Extracto del libro “El Poder del Esposo que Ora”

Por Stormie Omartian

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