Matrimonios Cristianos – Una Pregunta Sobre los Hombres y la Naturaleza Femenina

 

¿Por qué los hombres estamos tan mal informa­dos sobre la naturaleza femenina y su conducta normal?

 

Respuesta.

En ninguna época los hombres fueron bien informados al respecto. A través de las edades se ha aconse­jado a la mujer que conozca sus necesidades sexuales y todo lo que está relacionado con su marido. Cada mujer conoce que el deseo sexual masculino necesita ser satisfecho de cualquier manera. Lo que trato de decir en todo momento es que las necesidades emocionales que experimentan las muje­res son tan imperiosas y urgentes como las exigencias físicas que tienen los hombres de satisfacción sexual. Y si se descui­dan ambas necesidades, habrá que pagar un precio muy alto por esos descuidos.

Y es tan lamentable que un hombre desconozca esas necesidades emocionales de su esposa, como que una mujer ignore el apetito sexual que experimenta su marido.

Lo voy a repetir con más claridad aún para provecho de mis lectores masculinos: La mujer es más vulnerable a su aprecio y amabilidad que lo que usted se ha podido imaginar nunca. Y el hecho de estar segura que usted la valora y respeta por sus cualidades personales es la forma más efectiva de mantener su autoestima saludable y de satisfacer sus necesi­dades emocionales.

Nada podrá destruir más su dignidad que sentirse ridiculizada o rechazada por usted. Lo invito a hacer un experimento si todavía tiene alguna duda al respecto. Mañana bien temprano, cuando estén sus hijos desayunando, coménteles —muy naturalmente— lo privilegiados que son por tener la mamá que Dios les ha regalado.

Sin dirigirse a ella, explíqueles con lujo de detalles, todas las tareas que ella tiene que realizar para mantener la casa limpia y con todas las cosas organizadas para que toda la familia se sienta feliz y sobre todo el tiempo que ella dedica a que cada uno de ellos tenga lo que necesita en el momento que lo necesitan. Converse con ellos destacando las actividades de su esposa, en forma sencilla y coloquial mientras ella trajina en la cocina.

La forma en que su esposa reaccione a esta conversación de usted con sus hijos, le dará la medida de lo que hay en su mundo interior. Si ella se asusta y se le quema el desayuno y no le salen bien las cosas como es su costumbre, significará que usted se ha demorado mucho en decirle palabras de estímulo. Pero si dibuja una pícara sonrisa en su semblante y le dice que se apure, que va a llegar tarde al trabajo, entonces esa noche podrá comprobar que el dolor de cabeza que ella padece casi a diario a esa hora, habrá desaparecido por completo.

En el caso de que no hubiera respuestas evidentes a su comentario, deberá enton­ces saber que la situación en que se encuentra su esposa es realmente crítica. Y que solamente podrá ser restaurada lle­vándola durante un fin de semana a un hotel para estar solos ella y usted, con flores, bombones y una carta de amor esperándolos allí. Piense un momento, ¿cuándo fue la última vez que usted le expresó palabras de reconocimiento a su esposa?

Extracto del libro “Lo Que Las Esposas Desean Que los Maridos Sepan Sobre las Mujeres”

Por James Dobson

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