Pensamientos – Las Bendiciones de Dios

 

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él (Efesios 1.3–4).

No hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo (Romanos 10.12–13).

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación (Santiago 1.17).

Reconocer a Dios como Señor es reconocer que es soberano y supremo en el universo. Aceptarlo como Salvador es aceptar su regalo de salvación ofrecido en la cruz. Considerarlo como Padre es avanzar un paso más. Idealmente, un padre es el que te sostiene y protege en tu vida. Y esto es, exactamente, lo que Dios ha hecho.

Él ha provisto para tus necesidades (Mateo 6.25-34). Te ha protegido de males (Salmo 139.5). Te ha adoptado (Efesios 1.5). Y Él te ha dado su nombre (1 Juan 3.1).

Dios ha probado ser un padre fiel. Ahora nos corresponde ser hijos confiados.

Extracto del libro “Promesas Inspiradoras”

Por Max Lucado

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