Sanidad Interior – Cuatro Leyes Espirituales 1

 

Hay muchos creyentes, que después de que se les ministró sanidad interior, todavía siguen sin­tiendo que sus problemas no se han resuelto. Y una de las razones suele ser, que han violado las cuatro leyes espirituales, y de alguna manera, todos somos producto de ellas, según las respetemos o no.

«Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo» (Efesios 6.1)

«No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará» (Gálatas 6.7).

«No juzguéis, para que no seáis juzgados, porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís se os medirá» (Mateo 7.1-2).

«Por eso   eres  inexcusable,   hombre,   tú   que juzgas, quienquiera que seas, porque al juzgar a otro, te condenas a ti mismo, pues tú que juzgas haces lo mismo» (Romanos 2.1).

Las cuatro grandes leyes bíblicas:

1. Honrar a tu padre y madre.

2. No juzgar para no ser juzgado.

3. Cuando juzgamos a otros, venimos a ser y hacer lo mismo.

4. Todo lo que el hombre siembra, eso segará.

Cada una de estas leyes espirituales es un principio de la palabra de Dios, y cuando son violadas, se recoge el fruto de ello.

Una ley siempre funciona y cualquiera que la aplique para bien o para mal, cosechará tarde o temprano el fruto de sus decisiones. Cada una de estas leyes amerita una explicación detallada, la cual veremos a continuación.

 

1. Honrar a tu Padre y Madre.

¿Qué significa honrar? Honrar significa: obedecer, valorar, estimar, respetar, amar, perdonar, y además, ayudar financieramente. Hay muchos padres que no se han conducido correctamente, pero eso no excluye a los hijos de la responsa­bilidad, como hijos de Dios, de amarlos y honrarlos.

«Honra a tu padre y a tu madre, como jehová, tu Dios, te ha mandado, para que sean prolongados tus días y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová, tu Dios, te da» (Deuteronomio 5.16).

Hay hijos que maldicen y maltratan a sus padres, tanto en forma verbal, como física. Algunos se atreven a levantar el puño en contra de ellos. De seguro, cada uno de estos hijos cosechará la des­honra que le da a sus padres. Cada persona tiene que entender que no puede vivir deshonrando sin sufrir las consecuencias que esto conlleva.

 

¿Cómo Podemos Honrar a Nuestros Padres?

A. Emocionalmente. Mostrando amor hacia ellos en momentos difíciles y compartiendo tiempo con ellos. Algunas veces, los padres están pasando por un tiempo de prueba y soledad; es un deber de los hijos apoyarlos emocionalmente en esos momentos difíciles.

B. Verbalmente. Muchas veces, los padres están equivocados en su manera de pensar, pero eso no le da derecho a los hijos de faltarles al respeto verbalmente. Ellos son una autoridad sobre los hijos, y éstos deben obedecerles respetarlos.

«Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo» (Efesios 6.1).

C. Financieramente. Cuando los padres llegan a un momento en que no pueden valerse por sí solos, los hijos deben asumir una responsa­bilidad financiera con ellos y cubrir sus ne­cesidades; esto le agrada al Señor.

«Honra a tu padre y a tu madre que es el primer mandamiento con promesa» (Efesios 6.2).

¿Cuáles serán los dos beneficios de cumplir esta primera ley?

Le irá bien y tendrá larga vida sobre la tierra. Si no le va bien en la vida, pregúntese si verdade­ramente ha honrado a sus padres. Según lo que su conciencia le diga, pida perdón, respételos y comience a honrarlos y a darles su valor.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Sanidad Interior y Liberación”

Por Guillermo Maldonado

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