Sanidad Interior – El Fracaso No Existe 1

¿Por qué para Dios el fracaso no existe? Porque nunca es tarde para Dios.

Mateo 20:16.

Todo el mundo ha fracasado alguna vez: en el área económica, en el área de los afectos, etc. Pero, ¿por qué fracasamos?

A. Por ignorancia. Fracasamos porque no sabíamos, no investigamos, no estudiamos. Por ejem­plo: pensabas poner un kiosco pero no investigaste si ya había kioscos en la cuadra (¡donde ya había cuarenta kioscos más!), o hiciste un proyecto de pareja pero como no conocías bien a la otra persona entonces fracasaste…

B. Por desobediencia. Sabias la verdad… ya te lo habían dicho… pero aun así, hiciste lo que se te dio la gana y te fue mal. Por ejemplo, te dijeron «No prestes plata», y ¿qué hiciste?… ¡Prestaste plata!

C. Por accidente. Un imprevisto, algo que nunca pensaste que te iba a pasar y de pronto sucedió. Por ej. algo en tu pareja que nunca habías considerado, la droga que está atando a tu hijo, o el accidente que incendió todo tu negocio…

¿Cuál es la reacción ante el fracaso? Siempre la misma: sentir vergüenza. Pero hoy vas a aprender algo maravilloso de parte de Dios y es que:

 

1. El Fracaso No Existe.

En Mateo 20:1-16 vemos que el hombre salió a contratar gente para su viña. Salió a las 6 de la mañana y contrató a algunos; volvió a salir a las 9 de la mañana y contrató a otros; volvió a salir a las 12 del mediodía y contrató a otros. Pero un grupo quedó ahí, hasta la 5 de la tarde.

¿Sabés qué representan las 6 de la mañana y las 9 de la mañana? Representan tus mejores años, los tiempos buenos, las grandes oportunidades. La gente que no había sido contratada hasta la 5 de la tarde se sentía fracasada, desilusionada. Pero a las 5 de la tarde, nos dice que el  propietario de la viña, que representa a Dios, fue a contratar­los.

Enseñanza: Nunca digas que es tarde, Dios va a venir en tu última hora. Dios vendrá a contratarte y a darte una nueva oportunidad, porque en Dios siempre hay nuevas oportunidades para volver a levantarte.

Con el Señor siempre tendrás una nueva oportunidad.

No digas: «¡Fracasé», «Me fue mal!»

Decí: «¡No! Porque aunque me fue mal, Dios vendrá a buscarme para darme una oportunidad».

Imaginemos cuando alguien va a contratar gente para trabajar, seguramente contrata a los mejores. Pero, según el pasaje que leímos ¿quiénes quedaron ahí? Los peores: los gordos, los feos, los tontos, los que nadie quiere, los abandona­dos, los desgraciados, los que no estudiaron, los que sienten que no tienen capa­cidad. Esa gente es a la que el Señor viene a buscar, a tomar de la mano y a decirle: «Para el mundo sos un fracaso, pero para mí no sos un fracaso, te voy a dar trabajo, te voy a dar sueños, te voy a dar una nueva oportunidad porque el justo cae… pero vuelve a levantarse».

Pensá en esa gente… 5 de la tarde, no querían volver a sus casas; ¿qué iban a hacer esos hombres en sus casas? Deprimirse, tirarse en la cama, ellos aún esta­ban en la plaza… pero a la última hora, en la undécima hora…

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Emociones Lastimadas”

Por Bernardo Stamateas

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