Sanidad Interior – El Rechazo 3

 

Continuemos.

Pérdida de identidad. Como resultado de la pérdida de identidad, se puede observar que muchas personas están tratando de encontrar su identidad en la profesión, en las pandillas, en el deporte, en la escuela, en la iglesia y en cualquier lugar donde puedan sentirse aceptados.

 

3. Síntomas de Temor al Rechazo.

Las personas que sienten temor a ser rechazadas, se conducen siempre con el mismo patrón.

Se esfuerzan mucho por alcanzar éxito y son dadas a la competencia. Desean llegar a tener éxito en algún área de su vida para demostrarles a los demás su valor y ganar aceptación. Pueden llegar a competir de forma desleal, pues se creen que así van a conseguir respeto y admiración.

Son independientes y se aíslan. El temor al rechazo produce en la persona una tendencia a aislarse de los demás, especialmente, durante la adolescencia y después de un fracaso matrimonial.

Padecen del síndrome de egocentrismo. «Todo para mí». Muchas veces, las personas desarrollan actitudes egocéntricas, tales como: autoindulgencia, autojustificación y autojusticia.

Abusan de la actitud de «mis derechos». Cuando se es rechazado, el ego de la persona demanda ser tratado de forma justa y correcta, de acuerdo a sus prescripciones y normas, pero no de acuerdo a las normas de la justicia.

Tienen sentimientos de crítica, juicio, envi­dia, celo y codicia. Estas cinco características van siempre juntas, y son parte de la personalidad de un individuo con raíz de rechazo. Por ejemplo, cuando ven a alguien prosperar o ser usado por Dios, o cuando se sienten amenazados de que alguien les quite su puesto, surgen fuertemente estos defectos de su carácter.

Son personas propensas a sentir orgullo, ego­ísmo, altanería y arrogancia. Tal persona intenta convencer a los demás de que tiene algo de lo cual, verdaderamente, se siente orgulloso. Ellos fuerzan el medidor de la infe­rioridad y de la baja estima a que aumente a un nivel exagerado, olvidándose de la advertencia que Dios establece por medio de su Palabra (Proverbios 27.2).

Son posesivas y manipuladoras. Desde la edad de la niñez hasta la edad adulta, en el matrimonio y fuera de éste, el mensaje de las víctimas de rechazo es: «eso es mío, déjalo quieto». Las personas que se sienten recha­zadas se consuelan y se confortan a sí mismas con «posesiones». Ellas son celosas y mani­puladoras de lo que creen que es su derecho.

A menudo, demuestran inmadurez emocio­nal. El rechazo en las edades de la niñez y de la adolescencia retardará la madurez emocional de la persona. Podrá tener 50 años y todavía ser inmadura si permanece con raíz de rechazo en su interior.

Perfeccionismo. Algunas veces, el perfeccio­nismo es un problema hereditario y otras veces comienza cuando la persona es rechazada. La persona perfeccionista se dice así misma: «yo haré mi mayor esfuerzo para hacer lo que se espera de mí, para agradar a la gente, y eso hará que yo les caiga bien y me acepten».

Dificultades para dormir. A menudo, el sueño se interrumpe abrupta­mente, y puede incluso padecer de insomnio.

 

Algunos Escapes Falsos Para Cubrir el Rechazo.

Alcohol. Algunas personas comienzan a beber alcohol en momentos de estrés, ya que no tienen otra manera de escapar ante las presiones de la vida.

La gratificación sexual. Tanto los hombres como las mujeres, pueden comenzar a estimularse sexualmente y unas de las maneras son: la mas­turbación, la pornografía y muchos otros actos de lujuria. El uso de la gratificación sexual de cual­quier tipo nunca cancela la raíz de rechazo.

La comida. Algunos hombres y mujeres se vuelven comedores compulsivos, y esto lo hacen para contrarrestar los efectos que produce la raíz de rechazo en sus emociones. Cuando la persona come demasiado, el rechazo se vuelve peor por­que engorda, generando así un nuevo mal: la baja autoestima, y además, da lugar a un espíritu de gula.

Las drogas. La gente con raíz de rechazo busca drogas para calmar el dolor del rechazo y, como resultado, espíritus de adicción vienen a su vida.

El síndrome de «la popularidad a cualquier precio». Tristemente, hemos orado por muchas personas que estaban tan desesperadas por recibir aceptación y afecto, que han llegado a someter su cuerpo a todo tipo de inmoralidad sexual. Ellas distorsionaron tanto el sentido de su valor, que hicieron ciertas cosas llamadas «especialidades», aun sin quererlas hacer.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Sanidad Interior y Liberación”

Por Guillermo Maldonado

Lee El Rechazo 4

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