iniquidad-contra-el-cuerpoSanidad Interior – Iniquidad Contra el Cuerpo

 

La iniquidad se origina en el espíritu, de ahí pasa al alma formando estructuras de comportamiento y por último pasa al cuerpo enfermándolo y destruyendo sus funciones. Recordemos que la iniquidad es como una estafeta cada vez más deformada que se hereda de generación en generación. Por lo tanto, todo hábito destructivo contra el cuerpo humano está relacionado con iniquidad. Vicios y desordenes pueden provenir de nuestras generaciones pasadas o pueden ser desarrolladas por nosotros mismos. Por ejemplo, el abuelo pudo haber sido fumador, entonces, el padre no sólo es fumador sino que alcohólico; el hijo le añade a estos vicios marihuana, mientras el nieto consume cocaína, heroína y crack a muy temprana edad.

Esta es una cadena que se va deformando hasta que alguien la rompe y redime la línea generacional con la sangre de Jesucristo, limpiando la línea sanguínea de iniquidad. Es importante recalcar que mientras los padres no reconozcan la causa del problema en sus hijos, nunca tendrán el poder y la autoridad para ayudarlos.

Otro ejemplo de iniquidad contra el cuerpo es el consumo de fármacos. En la actualidad, el consumo de drogas farmacológicas es socialmente aceptado. Así, la iglesia por ejemplo, no tiene problemas con la medicación, por lo que la mayoría de sus miembros consumen diversos medicamentos, no siempre diagnosticados por un médico. La pregunta es ¿cuál es su origen? La medicina alópata consumida hoy, empezó en la forma de alquimia en la Edad Media. Su nombre en griego era «pharmakeia» y estaba regida por los dioses Esculapio (nombre griego) o Asclepio (nombre romano) e Higía, cuyos símbolos hoy representan la ciencia médica (el caduceo con dos serpientes enroscadas).

La palabra «pharmakeia» es usada por la Biblia para describir la hechicería, pero además, de la brujería se utiliza para drogadicción, tabaquismo (nicotina), alcoholismo y consumo de fármacos.

Jesucristo llevó nuestras enfermedades en la cruz de la misma manera que llevó el pecado y la iniquidad., por lo que el verdadero cristiano debe caminar hacia la liberación de la dependencia de los medicamentos. La madurez en Cristo nos debe conducir a depender 100% de su obra redentora. Por otra parte, la medicina no tiene el poder para sanar, solo Dios puede sanar, esa es la verdad y esto lo saben médicos y compañías farmacéuticas. La medicina al igual que la brujería, le puede reducir temporalmente un mal, pero irremediablemente le traerá otro.

Con esto no quiero condenar a nadie que crea que tiene que tomar un medicamento, pero quiero mostrarle un camino mejor. Por ejemplo, me encuentro con muchos padres atados a un botiquín de medicinas, orando por sus hijos que están sumergidos en el consumo de drogas. No me sorprende que no vean ningún resultado. Sus hijos están huyendo de un dolor emocional a través de las drogas, mientras los padres solucionan sus dolores físicos y emocionales usando fármacos.

«Pharmakeia» es una forma de iniquidad que mina las células del cuerpo e inutiliza el sistema inmunológico. Por otro lado, la mayoría de nosotros no sabemos qué contienen esas atractivas píldoras que recetan los doctores, llenas de nombres raros en las que la gente confía. ¿Usted conoce el verdadero poder destructivo de la medicina? ¿Por qué se producen esos efectos secundarios que todos prefieren ignorar?

Si realmente nos comprometemos con Jesucristo para depender del poder curativo de Su Espíritu que mora en nosotros, ¿no cree que tendremos mejores resultados y sin efectos secundarios? No sólo le digo que SÍ FUNCIONA, sino que tendrá autoridad para vencer en su propia salud y en la de aquellos a los que ama.

La iniquidad se manifiesta también en el cuerpo a través de desórdenes alimenticios. Hay gente que come demasiado, ignorando que están pecando contra su propio cuerpo, destruyendo el templo del Espíritu Santo. En Estados Unidos, por ejemplo, hay alrededor de 4 millones de personas que pesan más de 300 libras (136 kilos), otras 400 mil personas están por sobre las 400 libras (180 kilos). La causa que produce que alguien coma desmedidamente es iniquidad. Está es una raíz de autodestrucción, quizás generacional, que debe ser tratada para poder alcanzar libertad en esta área. Por lo tanto, es importante reconocer la glotonería como iniquidad, esto ofende a Dios y trae horribles consecuencias en el cuerpo. Tal vez alguien entre sus ancestros destruyó su cuerpo por medio del suicidio, o el tabaquismo, o la droga, y la iniquidad se está manifestando en su vida destruyendo su cuerpo con comida.

Extracto del libro “La Iniquidad”

Por Ana Méndez Ferrel

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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