la-iniquidad-y-el-agravioSanidad Interior – La Iniquidad y el Agravio

 

El agravio es la injusticia hecha a una persona en la cual esta queda en deshonra o gran despojo. Es una afrenta o una ofensa de gran envergadura. La presencia de la iniquidad en una persona va a surgir como un poderoso imán para atraer hacia sí el agravio y toda forma de injusticia.

Una de las formas en que se manifiesta la iniquidad es a través de la lengua. Lo que habla nuestra lengua determina muchas de las maldiciones o bendiciones que recibimos.

«La muerte y la vida están en poder de la lengua y el que la ama comerá de sus frutos» (Proverbios 18:21).

La lengua también es el detector para saber lo que hay en el corazón, como bien lo expresa el apóstol Lucas: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Lucas 6:45).

Un corazón cargado de iniquidad continuamente hablará mal de otras personas. No cuidan su forma de hablar maldi­ciendo a diestra y a siniestra. Causan divisiones y ofenden como si tuvieran puñales en la boca. Son gente negativa, exclusivista y con gran ira y amargura interna.

Esto proviene de múltiples agravios e injusticias que continuamente vienen sobre ellos. Y la razón es que la misma iniquidad está produciendo un ciclo vicioso.

Personas que han sido profundamente rechazadas, pareciera como que atraen más y más rechazo sobre ellas. Y esto es por causa de que están atrapadas es redes de iniquidad. Y esto es una ley espiritual que no se puede detener hasta que sea desarraigada la iniquidad de ella y de su línea generacional.

En gente que han sido abusadas de alguna forma o han sufrido de un ataque incestuoso, continuamente estarán atrayendo agravio y deshonra sobre sus vidas. Son víctimas de toda injusticia, como una marca indeleble que las persiguiera.

En el caso de incesto (relaciones sexuales con un familiar) la iniquidad es tan fuerte que atrae todo tipo de maldiciones, tales como las descritas en Deuteronomio 28.

Una persona abusada en este sentido tiene que perdonar y pedir perdón por los pecados de sus antepasados; con toda seguridad hay muchos más casos semejantes en la línea familiar, que fueron los que arrastraron al padre o al pariente a cometer tal aberración.

«¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniqu­idad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Dios no invocan?» (Salmo 53:4)

Para salir de este ciclo de injusticias y agravios es necesario buscar primeramente en nuestros corazones donde hemos sido injustos con otros. Después de esto pedir revelación si se desconoce el caso donde se origina este pecado y esta iniquidad y pedir perdón a Dios por la iniquidad de nuestros antecesores en este sentido.

Cuando hemos cometido agravio contra otros, cuando nuestra lengua ha difamado, o hemos abusado trayendo gran dolor y heridas profundas en nuestros semejantes, es necesario traer restitución. Arrepentirse ante Dios, es el primer paso, pero no arrancara la semilla de iniquidad que hemos sembrado en contra de nosotros mismos hasta, que pidamos perdón a las personas y hagamos un bien por ellas que recompense el mal que les ocasionamos.

«Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras manos de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda» (Isaías 1:16-17).

Extracto del libro “La Iniquidad”

Por Ana Méndez Ferrel

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre