la-iniquidad-y-la-escaces-financieraSanidad Interior – La Iniquidad y la Escasez Financiera 3

 

Continuemos.

Un día le pedí al Señor que me mostrara la iniquidad financiera en mi línea generacional. Y tuve un sueño en que vi a uno de mis abuelos cometiendo un fraude tremendo con uno de sus socios; este lo maldijo y declaró que todas sus generaciones sufrirían ruina. Cuando me desperté, lo primero que hice fue pedir perdón por la iniquidad y el pecado de mi abuelo y cancelar la maldición poniendo el sacrificio de Cristo entre mi abuelo y sus descendientes. Luego empecé a sondear todas las áreas en que yo hubiera pecado poniendo mi confianza en la riqueza o cualquier otro pecado en el área del dinero que hubiera podido cometer. Y pedí perdón. A partir de ese día Dios me ha devuelto todo lo que el diablo se robó y la bendición de Jehová permanece sobre mi vida.

Debido a que fue la riqueza y las contrataciones comer­ciales las que produjeron el orgullo y la caída de Satanás, él busca siempre como infiltrarse en esta área. Por esta causa es importante analizar el origen de toda actividad comer­cial y detectar la posible fuente de iniquidad que tarde o temprano traerá ruina.

Por ejemplo muchos negocios han sido consagrados a ídolos, en otros pudo haber sido el despojo injusto de alguna persona. O se da el caso de que fue hecho con dinero cuyo origen no era limpio. En otros se pudo haber hecho una sociedad con alguien impío cuyo pecado está afectando el negocio. Hay negocios hechos con mercancías ilegales, o con abuso de los empleados, con medidas injustas, con fórmulas mentirosas. O puede existir cohecho en la obtención de permisos. A veces se puede estar vendiendo un producto falsificado o estar ofreciendo una calidad al promover el producto y dar otra al entregarlo. En fin los casos son muy diversos, pero todos dignos de analizar.

Muchas personas piensan que Dios quiere bendecirles económicamente, no importando los medios. He visto muchos abusos hechos por gente que se llama cristiana sobre inconversos escudándose en que el dinero de los pecadores pasará a manos de los justos, como lo estipula (Proverbios 13:22).

Hoy, muchos métodos de mercadotecnia están llenos de mentira y engaño, con tal de atrapar al cliente de inmed­iato. Todo esto es muy serio delante de Dios y hace que no escuche nuestras oraciones. Lee Isaías 59:1-2.

Para salir de esta situación hay que confesar nuestro pecado y nuestra iniquidad, y en caso de haber agraviado a alguien es necesario restituir en la medida de lo posible. Habrá casos que será imposible. En el caso de que se esté haciendo algo indebido, hay que enderezar el curso y dejar de hacer lo malo, ya que esto tarde o temprano traerá ruina sobre la persona y sobre sus descendientes.

 

La Iniquidad y la Obstinación.

«Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado…» (1 Samuel 15:23-24).

El orgullo fue el pecado que introdujo la iniquidad en el corazón de Luzbel, éste va de la mano con la obstinación. Una persona obstinada o terca es la que hace de su propia opinión un ídolo. Ésta llega a ser tan fuerte cuando se trata de alguna tradición o una forma teologíca de pensar que literalmente ya no dejan a Dios intervenir. Tal es el caso de los fariseos y los religiosos actuales, quienes se han hecho ídolos de sus opiniones y doctrinas de hombres que han quedado ciegos y sordos a la voz de Dios.

El Señor está continuamente revelando nuevas cosas y dándonos luz sobre otras que conocíamos parcialmente. Métodos y revelaciones que fueron gloriosas en el pasado, quizás el eje de un avivamiento, Dios las puede transformar o completar.

Si estamos tan atados a una forma de pensar o a una revelación o doctrina que no nos permitimos ni que Dios la toque, estamos ante un caso de iniquidad por obstinación y necesitamos arrepentimos. Dios tiene que ser soberano en cada minuto de nuestra vida. No perdamos nunca la humildad que le permite a Dios moldearnos y usarnos como quiera.

Extracto del libro “La Iniquidad”

Por Ana Méndez Ferrel

2 Comentarios

  1. Estos devocionales han sido de gran bendición para mi, Dios ha abierto mis ojos y me ha hecho entender muchas cosas. este en particular y el anterior que habla sobre la iniquidad y las maldiciones generacionales.

    Bendiciones.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre