la-iniquidad-y-los-torrentes-de-perversidadSanidad Interior – La Iniquidad y Los Torrentes de Perversidad

 

La iniquidad se manifiesta en el mundo espiritual como lodos cenagosos que son arrojados sobre una persona, justa o no y que muchas veces causan profunda opresión.

«Está atento y respóndeme, clamo en mi oración y me conmuevo acerca de la voz de mi enemigo, por la opresión del impío; porque sobre mí echaron iniquidad y con furor me persiguen» (Salmo 55:2-4).

Estos lodos llegan a ser pantanos espirituales o torrentes de perversidad enviados por el diablo para arrasar con una persona o hundirla en una circunstancia. En contadas ocasiones, el rey David se encontró rodeado de estas aguas cenagosas que literalmente lo estaban ahogando.

«Sálvame oh Dios porque las aguas han entrado hasta el alma, estoy hundido en cieno profundo donde no puedo hacer pie; he venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. Estoy cansado de llamar, mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa…» (Salmo 69:1-4).

Este lodo cenagoso es real en el mundo espiritual y crea fosos, de los cuales sólo con el poder de Dios se puede salir. Estas son situaciones en las que nos sentimos desesperados porque parece no haber salida, no hay donde hacer pie, y pareciera que entre más nos esforzamos por salir, más nos hundiéramos. Personas con grandes deudas están en estos pantanos, así como los que se enredaron en un negocio que terminó en una demanda o un juicio que amenaza con destruirlo todo. Gente que tiende a mentir fácilmente caen presa de situaciones que se enredan cada vez más, ahogando a la persona en un torrente de perversidad. Estos torrentes también se manifiestan cuando el maligno envía calumnias para destruir totalmente a alguien.

El rey David clama a Dios en una situación semejante en que es terriblemente oprimido por la iniquidad de sus enemigos: «Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad (iniquidad) me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte» (Salmo 18: 4-5).

En esta escritura vemos cómo se levantó un río de amenazas y estrategias de muerte que tenían al Rey David preso de terror. Esto lo vemos cuando alguien justo se encuentra atrapado en un medio corrupto que quiere eliminarlo. Brujos y hechiceros envían estos torrentes de destrucción en contra de iglesias y ministerios para derribarlos o destruirlos.

«Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, más el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él» (Isaías 59:19)

Gloria a Dios que tenemos un Padre en los cielos más poderoso que todo el mal que se quiera fraguar en contra nuestra.

«Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría. Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré; que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré secar…» (Isaías 44:24-27).

Quiero que note una estrategia divina en este pasaje, porque quizás se encuentre pasando por una situación semejante en su salud, en sus finanzas, en su ministerio, o en su familia.

Primero Dios despierta la palabra en su boca. Esto significa que Él quiere ungirlo para deshacer las obras del diablo que le están ahogando. Luego, el Señor deshace estos torrentes y ríos de perversidad usando nuestra voz para ordenar que se sequen estos pozos desde su origen en las profundidades. Cuando entienda cómo actúa la iniquidad y cómo desarraigarla de su vida y de sus caminos, la Gloria de Dios resplandecerá y Él hará pacto con su descendencia.

«Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová. Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre» (Isaías 59:20-22).

Extracto del libro “La Iniquidad”

Por Ana Méndez Ferrel

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