Sanidad Espiritual – La Mente y el Cuerpo

 

 

¿Qué es la Mente?

La mente es la parte del hombre donde se encuentra la habilidad de razonar, y donde radica la habilidad de escoger. Tanto razonar como escoger son las dos características que nos diferencian de los demás seres creados.

 

¿Qué Hacemos con la Mente?

La mente necesita ser renovada por medio de la palabra de Dios. Antes de ser creyentes, teníamos un sinnúmero de patrones, ideologías, argumentos y formas de pensar diferentes y contrarios a la voluntad de Dios. Mas ahora que estamos en Cristo, necesitamos renovar y quitar de nuestra mente esas ideas viejas para poner los nuevos conceptos de la palabra de Dios.

 

¿Cómo Renovamos Nuestra Mente?

1. Poniendo repetidamente la palabra de Dios en nuestra mente. Leyendo la Biblia, escuchando predicaciones, etcétera.

2. Meditando en la palabra de Dios. Es hora de que nuestra mente se concentre sólo en esta verdad.

«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento». Romanos 12.2

La palabra renovar se compone de dos vocablos: re significa repetir; novar significa nuevo. En otras palabras, lo que está diciendo es que quiten lo viejo y repetidamente pongan algo nuevo en su mente: la palabra de Dios.

Cuando la mente es renovada, la voluntad rendida y las emociones controladas por el Espíritu Santo, habrá una cooperación para la unificación en el ser total y, entonces, Dios hará algo nuevo.

 

¿Qué es el Cuerpo?

El cuerpo es el asiento de los deseos y las pasiones naturales. Es el medio que usan el espíritu y el alma para proyectarse hacia el mundo.

Entonces, podemos decir que el hombre es un espíritu, que tiene un alma y que vive dentro de un cuerpo físico.

Al haber estudiado las divisiones del hombre total: espíritu, alma y cuerpo, y habiendo reconocido que es el espíritu el que nace de nuevo, y que el alma (voluntad, emociones y mente) necesita ser renovada, entenderemos el porqué de la sanidad interior.

A. Nuestra voluntad debe rendirse, vaciarse y quebrantarse para hacer la voluntad de Dios.

B. Las emociones deben ser restauradas y sanadas para que no queden indefinidamente las heridas del pasado.

C. La mente debe ser renovada repetidamente colocando la palabra de Dios en ella. De esta manera, se logra efectivamente el crecimiento espiritual del ser total, alcanzando la estatura de la plenitud de Cristo a un hombre perfecto.

En fin, los creyentes deben pasar por este proceso con la seguridad y profunda convicción de que la redención perfecta, efectuada por Jesucristo en la cruz fue más que suficiente para libertarlos y sanarlos de las heridas del pasado.

Extracto del libro “Sanidad Interior  y Liberación”

Por Guillermo Maldonado

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