Sanidad Interior – Mentalidad Antidepresiva 4

 

Continuemos.

Si te abrís al Espíritu, Dios te sana, te bendice; pero si te descuidás, vas a volver a tu vieja iglesia. Es por eso que Dios tiene que triturar tu normalidad para que tengas la norma­lidad de Dios en tu mente. La normalidad de Dios es que seas prosperado en todas las cosas, que estés bendecido y todo lo que hagas te salga bien

Dios le dijo a Abraham: «Te bendeciré y serás bendición». Ese será tu patrón de normalidad y «en ti serán benditas todas las familias de la tierra». Mi normalidad es la normalidad de Dios, que me bendecirá y seré bendición a todas las familias que están cerca de mí.

¡Recibí lo nuevo de Dios! ¡Abrí tu mente, tu espíritu! y aunque no entiendas la experiencia, anhelá todo lo que es de Dios.

Dice Mike Murdock al respecto: «Israel fue libertado pero no fue libre. Salió de Egipto; fue libertado pero no fue libre, porque para ser libre tu mente debe abrirse. Israel siempre volvía a la normalidad de 200 años de esclavitud. Cada vez que ha­bía un problema, quería volver atrás, porque su normalidad no había sido triturada»

Dios tiene que abrir tu mente y poner Su normalidad; tenés que ser libertado y ser libre porque si no, Dios te saca del mundo pero no se abre tu cabeza. Siempre estás en peligro de volver a la vieja vida. Si la normalidad de Dios entró en tu corazón y tomás sus cosas, la Normalidad del Señor será tu abundancia.

 

5. Para no Tener Depresión, Tengo que Tener Pasión.

La pasión te activa la energía espiritual. Te hace más fuerte, más flexible; trabajás mejor. Además, te da el impulso extra que necesitás ya que te hace persistente, recuperándote más rápido de los problemas y obstáculos.

Muchas depresiones vienen por problemas personales. Nó podés llevarte bien con todo el mundo, pero tenés que aprender a hacerlo. Para ello, debes tener en cuenta varias conductas:

Ser respetuoso. Si querés que Dios te de más autoridad divina, trata mejor a los que están debajo tuyo. Si tratás bien al que está por debajo, Dios va a decir: «Esta persona sabe administrar mi poder, le voy a poner en alto». Pero si no sabés respe­tar a los que están debajo, Dios nunca te va a dar poder sobre multitudes, porque está harto de los que abusan de su poder. El que es fiel en poca autoridad, será puesto en mucha autoridad.

Declara:

  • No trataré de cambiar a nadie.
  • No me meteré más en la vida de nadie.
  • Debo lograr que los demás se sientan bien conmigo.

Si entre todos aprendemos a respetar y alejarnos de la gente mala, vamos a conquistar la ciudad. Dios va a usar gente como Abraham, que acepte el llamado de Dios: «Sal de tu tierra, de tu vieja mentalidad a la tierra que te mostraré». Abraham tomó la aventura de la fe. ¡Abrazá el sueño de Dios y la depresión nun­ca golpeará tu vida; tendrás bajones, luchas como todo el mundo, pero tendrás la fuerza de Dios!

La vida no es la abundancia de bienes que el hombre posee sino el Sueño de Dios. La prosperidad es cuánto dinero usaste para extender el Reino de Dios.

La vida es:

  • Salir a los sueños de Dios;
  • Extender tus huellas antes de irte, para que otros las puedan seguir;
  • Ser una torre que otros puedan disfrutar;
  • Sanar los corazones;
  • Dejar un camino trazado para que los que vienen dupliquen lo que vos hiciste.

Llenate del sueño de Dios. Caminá hacia la tierra de la aventura de la fe y todo lo que hagas, te saldrá bien. Dios te dice: «Alzá tus ojos y mirá porque todo lo que ves te lo daré».

Extracto del libro “Emociones Lastimadas”

Por Bernardo Stamateas

4 Comentarios

  1. me parecio muy importante encontrar este tema con ustedes
    gracias por preocuparse por nosotros que manejamos una depresion

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