PLAN PARA LA SANIDAD SEXUAL

1. Si aún no lo ha hecho, exprese su dolor por los pecados que ha cometido y exprésele al Señor su voluntad de cambiar. Pídale a Jesús que entre en su vida y sea su Señor y Salvador. Pídale a El que lo llene con el poder del Espíritu Santo de manera que usted pueda vivir una vida santa en este tiempo presente.

2. Haga una lista del daño y sufrimiento que su pecado le ha causa­do a usted y a otros. Permita que de la comprensión de todo lo que ha hecho nazca en usted una rabia sana y una firme determinación de nunca volver a eso, por medio del poder de Dios que lo mantiene. Lea esa lista cuando sea tentado.

3. Escríbale una carta a Dios, exponiendo honestamente sus ver­daderos pensamientos y sentimientos. Cuéntele acerca de sus esperanzas y sus sueños, sus decepciones y derrotas, y su espe­ranza para el futuro. Termine la carta declarando que por un acto de su voluntad, usted va a poner su confianza en El para que todas las cosas funcionen para el bien.

4. Busque en su vida las relaciones que estén rotas y sin resolver y pídale a Dios que le dé la sabiduría y el coraje de reconciliarse con esa gente en todo aspecto. A veces es bueno escribirles una carta a quienes lo hirieron, abriendo su corazón, contándoles cómo usted ha cambiado, y su nueva voluntad de entender, perdonar y recon­ciliarse. Exprese amor y preocupación por ellos. No se olvide men­cionar que es Jesucristo quien lo ha cambiado. Rompa los viejos patrones de reacción y respuesta al dolor y empiece una práctica de «responder en el espíritu opuesto» cuando esté tentado a dejarse llevar por sus antiguos patrones de conflicto.

5. Pídale a Dios que le dé Su corazón por los perdidos y los que sufren de manera que usted se centre en los otros. Continúe pi­diendo hasta que Él lo cambie completamente con la respuesta a sus oraciones.

6. Cuando los recuerdos antiguos de dolor y rechazo de cierta gente vengan a tentarlo, inmediatamente reemplácelos con recuerdos de cosas buenas acerca de esa gente y por imágenes de cómo Dios los ve a ellos (son valiosos en Sus ojos y que El también murió por ellos).

7. Cuando Satanás inunde su mente con antiguas imágenes de usted mismo, tome esas viejas imágenes y entrégueselas a Jesús. En los ojos de su mente estírese y alcance la vieja imagen y entréguesela a Jesús. El la destruirá por usted. Cultive una imagen de hijo o hija.

8. Ore regularmente para que Dios inculque en usted un sentido de ser sano, un sentido de que Dios tiene un amor y propósito divi­nos para haberlo creado a usted, un sentido de que es bueno que usted exista. Pídale a El que fije en su espíritu un sentido fuerte y saludable de ser hombre (o mujer) de manera que usted pueda sentir lo bueno y la seguridad de esto. Pídale a El que fortalezca sus habilidades para iniciar y hacer el bien, para ser fuerte y deci­dido al hacer lo que es correcto y bueno a los ojos de Dios.

9. Centre su mirada en Jesús. Practique el saber que Él está con usted todo el tiempo. Pídale a El que se revele por medio de la gente y de las circunstancias. Cántele canciones de amor. Agradézcale. Alábelo.

10. Pídale a Dios que infunda en su consciencia diaria una perspecti­va eterna, una sensación de ser un embajador del Reino de Dios.

Extracto del libro “Sanidad Sexual”

Por David K. Foster

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