que-es-la-iniquidadSanidad Interior – ¿Qué es la Iniquidad? 3

 

Continuemos.

Jesús murió para nuestra total libertad y cada parte de la cruz y de su pasión tiene que ver con áreas diversas en que Dios pagó el precio por nosotros, para que entráramos a una total plenitud con él. No sólo fue conquistado el perdón de nuestros pecados, sino que la cruz, representó una obra integral en la cual fue redimida cada parte de nuestro espíritu, de nuestra alma y de nuestro cuerpo.

«Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores…» «Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades, el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros sanados. Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padeci­miento. Cuanto haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Dios será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su espíritu, y quedará satis­fecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos» (Isaías 53:4-5 y 10-11).

En este pasaje de Isaías vemos como la cruz abarca cantidad de conceptos de los cuales tenemos que ser liberados y redimidos. Una gran parte del cuerpo de Cristo se limita a recibir la salvación de sus pecados, pero viven vidas llenas de enfer­medades, de dolores, emocionales y físicos. Atrapados en cárceles del alma y del espíritu y sobre todo sufriendo el continuo padecimiento de llevar a cuestas su iniquidad. Jesús hizo una obra completa para que viviéramos una vida de plenitud con él. Pero si no entendemos como estamos conformados, espiritual, anímica, y corporalmente y cómo la victoria de la cruz se aplica a cada una de estas áreas, nunca veremos Su total triunfo en nuestras vidas.

En otra parte donde vemos claramente cómo Dios hace diferencia entre iniquidad y pecado se encuentra en la ceremonia de expiación en el Antiguo Testamento. Esta no es otra cosa que la sombra y figura de lo que Jesús haría en el calvario.

«Y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeli­ones y todos sus pecados, poniéndolos así en la cabeza de macho cabrío, y lo enviará al desierto, por mano de un hombre destinado para esto» (Levítico 16:22).

Una vez más vemos a un Dios específico, limpiando a su pueblo por la confesión detallada de estas tres formas corruptas del ser humano.

 

Tipos de Iniquidad.

Iniquidad Voluntaria. Esta es la práctica del mal en forma voluntaria, con todo conocimiento de causa y deseo de hacerlo.

Iniquidad Consciente. Esta es la maldad consciente que está en operación, produciendo una lucha interna que conlleva a caer en pecado o a practicarlo. Es la raíz de los pecados que hemos cometido alguna vez en la vida y que todavía nos tientan. En ocasiones el creyente busca seguir a Dios con todo su corazón, pero hay un estorbo del cual es consciente y no sabe cómo luchar en contra de él. En el mejor de los casos lo suprime pero sabe que puede ser un problema en el futuro.

Iniquidad Inconsciente. Hay iniquidad que viene de nuestras generaciones pasadas, que está latente dentro de nuestra herencia espiritual pero que no es fácil de detectar. Este tipo de iniquidad es una bomba de tiempo que tarde o temprano puede causar una caída repentina o algún tipo de calamidad. Por eso vemos a siervos de Dios que empezaron sus ministerios con gran amor al Señor y de pronto los vemos involucrados en indecibles pecados.

La iniquidad inconsciente puede ser la causa de muchos problemas, enfermedades o males que vienen a la vida de una persona, atribuidos -en muchos casos- a ataques del diablo o a causas inexplicables. Para detectarla es importante analizar -si es posible- en qué pecados y situaciones se vieron involucrados nuestros ancestros. También es recomendable poner atención a los sueños y ver de qué forma la cultura en la que fuimos formados está arraigada en nuestra vida.

 

A. La Iniquidad es Parte del Espíritu del Hombre.

a. El hombre está compuesto por espíritu, alma y cuerpo.

El ser humano es una maquinaria viva impresionantemente compleja y maravillosa a la vez. Basta con echarles una mirada a todos los sistemas y órganos que componen nuestro cuerpo, para darnos cuenta de lo detallada y asombrosa de la obra de Dios en nosotros.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “La Iniquidad”

Por Ana Méndez Ferrel

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