que-es-la-iniquidadSanidad Interior – ¿Qué es la Iniquidad? 7

 

Continuemos.

En cuanto al tacto espiritual, quizás el más desarrollado en muchos, es lo que nos hace sentir el calor del Espíritu Santo, o la sensación de que Dios nos abraza. En guerra espiritual, muchas veces se siente el frío de espíritus de muerte que andan rondando, aunque el clima esté caliente.

Muchas veces, y sobretodo un espíritu desarrollado perci­birá olores espirituales, como fragancias que provienen de la presencia de Dios, o la hediondez de espíritus inmundos. Los sentidos del espíritu están conectados a los sentidos del alma y se nutren unos a otros.

 

f. El Asiento del Poder.

Nuestro espíritu posee un área que es donde radica el poder de Dios. Es a través de esta parte de nuestro espíritu que se manifiestan los dones de milagros, de sanidades, y los prodigios de Dios. Es por decirlo de alguna manera, el motor del espíritu. Es donde recibió la fuerza Sansón. De donde salió la ráfaga de fuerza de la mano y luego de la vara de Moisés, para dividir el mar Rojo.

Es como la representación de las manos de Dios en nosotros. Como dice el profeta Habacuc: «El resplandor fue como la luz; Rayos brillantes salían de su mano y ahí estaba escondido su poder» (Habacuc 3:4)

O como decía Pablo: «Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas, mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros» (Efesios 3:20)

Los apóstoles habían recibido el Espíritu de Dios, cuando Jesús lo sopló sobre ellos antes de su ascensión; sin embargo les dijo: «Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, Y me seréis testigos en Jerusalén, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1:8).

Esto me muestra a mí, que el Espíritu Santo puede venir sobre diferentes áreas del espíritu, e irlas activando de una en una, hasta alcanzar una plenitud espiritual. Por eso vemos creyentes donde una parte de su espíritu está mucho más desenvuelta que otras. Hay creyentes con gran intuición, o mover profético, pero que en las áreas de poder no son tan efectivos. La realidad es que los dones del Espíritu vienen sobre diferentes partes de nuestro ser espiritual desarrollán­dolo en el área que corresponde a cada don.

Un principio es que como es en lo natural es también en lo espiritual. De la misma manera que en nuestra existencia física, los dones naturales se manifiestan en diversas partes del alma o del cuerpo; así también lo es en el cuerpo espiritual. Unos desarrollan más los dones mentales, en las ciencias, en los idiomas y en diferentes profesiones. Otros se inclinan por las artes, otros por los deportes, y otros en una combi­nación de todos.

 

g. La Herencia.

Nuestro cuerpo natural almacena la herencia genética en los cromosomas de la célula y estos forman un cordón llamado ADN, en donde se encuentra, toda la información de nuestra herencia física. Es como el microchip de una computadora, donde se haya toda la información de cómo estamos configurados. Es el ADN, el que va a determinar si nacemos con los ojos del abuelo, con la boca de mamá, con el color de pelo del bisabuelo y con la estatura de papá. Toda esta información es transmitida físicamente de generación en generación y así al multiplicarse las células dentro del vientre de la madre, se va formando un cuerpo bajo el diseño de dicha información.

En el cuerpo espiritual, también se encuentra el mismo modelo: un ADN espiritual, un elemento intangible en el cual se va grabando toda la información espiritual de generación en generación y este elemento se llama INIQU­IDAD.

Dios proveyó para nosotros una herencia redimida basada en el Espíritu de Cristo, la cual tiene que suplantar nuestra herencia de maldición contenida en la iniquidad. Desgra­ciadamente como este es un tema casi jamás tocado por la Iglesia, los creyentes siguen sufriendo las consecuencias que se desenlazan de esta terrible parte de nuestro espíritu.

Fíjese como el mismo Dios atribuye al espíritu del hombre la responsabilidad de su maldad: «Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos pues en vuestro espíritu, no seáis desleales» (Malaquías 2:16).

Extracto del libro “La Iniquidad”

Por Ana Méndez Ferrel

8 Comentarios

  1. Necesito mas, esto es como una locura que no siento satisfaccion total …resulto llenandome y luego una insatisfaccion y deseo entender.. Agradecere mucho su ayuda. Shalom.

  2. Muy bueno! me hablo el señor y gracias a hombres y mujeres que el señor usa y les dad sabiduría de lo alto para ayudar a otros! Dios los bendiga y le continúe dando sabiduría y toda inteligencia para llevar estos temas que son de vida para evitar la muerte espiritual y física.

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