Sanidad Interior – Rompiendo el Círculo del Miedo 2

 

Continuemos.

La Biblia dice que Satanás anda como león rugiente buscando a quién devo­rar. El león ruge para generar dos reacciones en la víctima: frenarla y paralizarla. El miedo la paraliza, y el león ataca… o simplemente puede hacerla huir en la di­rección equivocada.

Los estudiosos de la conducta animal dicen que los leones machos no devoran, lo que hacen es rugir para que la víctima corra en la dirección errada, y en esa dirección están las leonas… esperándo. ¿Qué hace el diablo muchas veces? Nos asusta, trae imaginaciones catastróficas para que vos te paralices y así no crezcas, no te congregues, no busques de Dios; o todo lo contrario, hace que empieces a correr hacia el lugar equivocado, cometas decisiones equivocádas y los demonios te destruyan.

 

4º Fase: Mi Primer Recuerdo.

La gran imaginación trae miedo, el miedo me paraliza o me acelera y eso queda grabado en mi mente. Cuando enfrentes una situación similar, el primer recuerdo que vendrá a tu mente será ese que te sirvió de freno o de aceleración. Por eso, «el que se quema con leche, ve una vaca y llora».

El freno o la aceleración van a hacer que ese sea tu primer recuerdo. Si tu miedo fue por haber hecho un mal negocio, tu primer recuerdo va a ser: «…Sí, pero a mime engañaron… » «… a mí me fue mal…» «…hay que tener cuidado…» «…Mmm, nosé… »

 

¿Cómo Podemos Romper ese Círculo del Miedo?

1. Reconocer que Tengo Miedo.

Primero, debemos reconocer que tenemos miedo. Luego debemos declarar que no le tenemos miedo al miedo. Para ello, es necesario entender que el miedo indica que estamos avanzando, que estamos saliendo de la comodidad, aceptando un desafío nuevo para nuestra vida.

Si tenés miedo, dale gracias a Dios. No te pongas mal por tener miedo. Porque los conquistadores, como vos y yo, sabemos que los temores siempre nos acompa­ñarán, ¡pero en Cristo somos más que vencedores!

 

2. El Miedo Aparecerá en Cada Desafío.

Porque cada desafío es un paso más grande que te saca del paso anterior para meterte en un lugar que nunca pisaste, hablar lo que nunca hablaste y hacer lo que nunca hiciste. Si no tenés miedo es porque sos un aburrido y no estás haciendo nada interesante en tu vida.

Con miedo DIOS me usará igual, porque todos los hombres de Dios que fueron usados por DIOS tuvieron miedo. Si tenés miedo, calificás para que Dios te use. Dios no usa gente perfecta. Dios usa gente obediente. Dios usa gente que sabe que es pecadora, pero que dice: «El que comenzó la buena obra en mí, la irá perfeccionando hasta que Cristo venga»

 

3. Cuando Confieso a Qué le Temo, Deja de ser Peligroso.

Decí: «Yo tengo miedo». Lo tenés que confesar. David en el Salmo 56 dijo: «Estoy muerto de miedo, pero el día que temo, en Ti confío».

Tenés que aprender a reconocer tus miedos, a ponerlos en palabras, a hablar de ellos. Tenés que aprender a mirar tus miedos de frente, a no taparlos, a no hacerte el supervaliente espiritual y saber decir: «Señor, yo temo, pero lo confieso; temo, pero confío en vos. Yo sé que me ayudarás a vencer«.

Si huís de tu miedo, te acompañará toda tu vida. No podés huir de tu miedo. Si huís de tu miedo, el león que ruge, el enemigo, el espíritu de miedo, te perseguirá toda tu vida. Pero si vos aprendés a mirar tu miedo, cuando el enemigo venga a asustarte, miralo a los ojos y decile: «Diablo, no tenés dientes, Jesús te noqueó en la cruz del Calvario y yo soy su seguidor. Soy vencedor, Él me ha dado su victoria, diablo, no te tengo miedo a vos, ni a tu brujería, ni a tu hechicería» Cuando mirás al enemigo de frente, comienza a achicarse y a desaparecer ante tus ojos.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Emociones Lastimadas”

Por Bernardo Stamateas

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