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Sanidad Interior – SI TE FALTA A, NO BUSQUES B 1

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DECLARO QUE A SERÁ SANO CON A Y NO CON B

Pasaje Clave. Filipenses 4:10-19.

Uno de los dones más lindos que hay en La Biblia es el don de dar. Un don es la capacidad sobrenatural que Dios nos da para liberar nuestro potencial. ¿Por qué uno tiene que dar? Porque a otro le falta algo. A todos nos falta algo. Nos puede faltar dinero, afecto, salud, alegría. Todos tenemos carencias y hay distintos niveles de carencias. Hay gente que está en un estado de miseria, no tienen absolutamente nada de nada y son linyeras. Hay personas a las que no las llama absolutamente nadie. Hay otro nivel que es el nivel de la pobreza, la persona tiene muy poquito, es el clásico pobre. Hay otro nivel que es el que vive con lo justo, ya sea en la salud, en la economía, etc. Hay otro nivel que es el nivel de la abundancia que es cuando nos sobra. Y hay un último nivel, del que habla La Biblia, que es el de la sobreabundancia que es cuando nos sobra mucho durante mucho tiempo. Dios nos ha prometido que Él nos dará sobreabundancia en todas las áreas de la vida. Sobreabundancia es que las carencias que nosotros tenemos (en el nivel de miseria, pobreza, lo justo o la abundancia) Dios las suplirá conforme a las riquezas que Él tiene. 

Cuando tengo una carencia, busco satisfacerla y sanarla pero la puedo sanar bien, o la puedo sanar «mal», es decir, creer que la estoy sanando. Por ejemplo: a una nena de cinco años se le muere el hermanito y los padres no le hablan, no le dicen nada. La nena no ve más al hermanito y le empieza a doler la panza, la cabeza, se hace pis, empieza a tener un montón de cosas. Entonces va al médico, este la revisa y pregunta: «¿Pasó algo grave en su familia?». «Sí, murió el hermanito». «¿Y ustedes hablaron con la nena?». «No». «Bueno, le van a tener que hablar. Van a ir al jardín de la casa, van a enterrar una semilla en honor al hermanito». Los padres lo hicieron y a la nena se le fue el dolor de panza, el dolor de cabeza, y todo el malestar. ¿Qué tenía la nena? Necesitaba hablar, necesitaba oír, y como esa necesidad de hablar y de oír no estaba satisfecha, apareció un dolor, como una manera de intentar sanar esa carencia. 

Una persona a la que llamaremos B se droga o toma alcohol porque tiene una carencia llamada A. Entonces le mete B para tratar de sanar A, pero A nunca se termina de sanar porque A se sana con A no con B. A esa nena que tenía dolor, por más que le dieran medicación, ella tenía una carencia que era la necesidad de hablar y de escuchar. Todos tenemos dos necesidades: una es psicológica y la otra es espiritual. Todos tenemos necesidad de estar sanos, de finanzas, de amigos y todo eso que ya sabemos. Pero hoy quiero hablarte de las dos necesidades que todos los seres humanos tenemos. 

La Estima
Este es un principio psicológico. Cuando hablamos de estima, nos referimos al hecho de que todos necesitamos que nos miren, que nos escuchen, que nos valoren, que nos acaricien, que nos respeten. Es una necesidad que tenemos desde chiquitos y Dios designó a los padres para ser los primeros en satisfacer esa necesidad. Cuando hablamos, decimos: «Mirame»; «¿me miraste?»; «¿por qué me mirás así?». La mirada es ser escuchado, valorado, felicitado, reconocido, motivado. Esa es la necesidad emocional que llamamos autoestima y que todos los seres humanos tenemos.

Por Bernardo Stamateas

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