Sectas – El Principio de lo Verdadero y lo Falso 6

 

Continuemos.

Como vemos, esta práctica no trata solamente de desarrollar su mente, sino que es una auténtica y muy bien disfrazada invocación espiritista. Desafortunadamente la gente no tiene la costumbre de discernir el peligro en cuestiones espirituales y se deja llevar por sus maestros creyendo que todo es inofensivo. Por esta razón es fácil que la gente crea que sus espíritus guías son espíritus buenos de parte de Dios que les ayudan a aumentar su poder interior y, de hecho, muchos invocan aun supuesto «Jesucristo» para que ocupe este papel.

La práctica demuestra que efectivamente la gente obtiene este poder y lo desarrolla con gran éxito. Pero, como dice la conocida frase «no todo lo que brilla es oro», no debemos de dejar de analizar la verdadera procedencia de ese poder.

A. Jesús dice: «No todo el que me dice Señor, Señor entrará al reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí, apartaos de mi hacedores de maldad» (Mateo 7:21-22).

Aquí vemos claramente que, aunque la intención del que hace un bien o un milagro sea aparentemente buena, Jesús no lo reconoce. Él está buscando algo más que el simple hecho de hacer el bien. Jesucristo, lo que verdaderamente busca es que la gente se comprometa con Él para vivir una vida en Él y para Él. Jesús es Dios, Reverente y Santo y no actúa para hacer que un estudiante apruebe su curso del «Método Silva» haciendo alarde de sus poderes sanadores. Jesucristo sana hoy: Sí, pero cuando un corazón contrito y humillado apela a su misericordia. En conclusión, este poder del control mental no proviene de Jesús y, por tanto, no es Él quien hace esos milagros de sanidad.

 

B. Cuando la Biblia habla de la ayuda de los ángeles de Dios, explícitamente dice que sólo están al servicio de aquéllos que son salvos por la sangre de Jesucristo. «Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? ¿No son todos espíritus ministradores, enviados a favor de los que serán herederos de la salvación?» (Hebreos 1:1)

Los ángeles jamás actúan por invocación, esto es invitándolos a entrar en un cuerpo humano. Ellos prestan su ayuda desde fuera, ya que hacerlo de otra manera sería totalmente opuesto al mandamiento de Dios, como lo vemos en la ley dada a Moisés: «Y el hombre o la mujer que invocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir… Su sangre será sobre ellos» (Levítico 20:27).

 

C. Dios siempre va a respetar la voluntad del hombre. Sin embargo, una de las características de la personalidad satánica es manejar, controlar, dominar y manipular la voluntad. Y ésta es precisamente una de las facultades que se adquiere en el control mental. Aunque se le recomienda al iniciado que use su poder para el bien, la experiencia muestra que el ser humano, tan lleno de debilidades, fácilmente cae en el deseo de manipular la mente de alguien para lograr así algún objetivo. Al haberse dejado habitar por entidades espirituales no provenientes de Dios, con más razón es impulsado por sus guías a obtener este tipo de ventajas usando su poder. No deben extrañarnos las estadísticas que muestran que la gran mayoría de las personas que se gradúan en este tipo de estudios paranormales son afectadas con fuerte depresión, marcados contrastes de personalidad, angustia nocturna, así como otros trastornos emocionales.

¿Es verdadero este «Control Mental»? Podemos afirmar que, aplicando el método hermético, sí, es experimentable y podemos ver un resultado de poder. Pero, como lo hemos demostrado ya, este poder no proviene de Dios. Tampoco es un poder mental, porque si fuera netamente mental, ¿cuál sería la necesidad de usar seres espirituales para su efectividad? Podemos concluir, por tanto, que el Control Mental es una experiencia ciertamente comprobable, pero no proviene de las fuentes de «la Verdad», que es Dios, y su fin, como lo decía el sabio Salomón, es camino de muerte.

Extracto del libro “GADU: Gran Arquitecto Del Universo”

Por Ana Méndez Ferrel

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