Sectas – Los Juramentos Masónicos 1

 

Una de las cosas que ponen en evidencia a «la mente directora» de la Masonería, son los juramentos tan terroríficos a los que los masones tienen que someterse en cada grado que van avanzando.

Jesucristo dijo en el famoso sermón del monte: «Pero yo os digo: no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Si, sí; no, no, porque lo que es más que esto de mal procede» (Mateo 5:34-37).

Cuando alguien se interesa por entrar a la Masonería, o viceversa cuando la Masonería se interesa por un candidato importante, jamás es informado a qué está entrando. Se le endulza el pensamiento con frases como: «Es una asociación voluntaria de hombres libres. Es un sistema de conducta moral. Es una forma de vida. Es una sociedad fraternal. Desea hacer hombres buenos y mejores cada vez. Nos enseña la moralidad a través del simbolismo. Emplea Ritos y ceremonias para instruir a sus miembros. Está basada en la firme creencia de la existencia de un Ser Superior, la hermandad y la inmortalidad del alma».

Se le asegura que serán respetadas sus creencias religiosas en la más amplia tolerancia; que podrá ser ayudado cuantas veces lo necesite por millones de masones en todo el mundo; que conocerá y será hermano en la fraternidad de las más altas personalidades; que por consecuencia su vida estará llena de éxitos y esto será un compromiso en el que todos lo apoyarán; que descubrirá las verdades más increíbles acerca de Dios y llegará a ser uno de los elegidos para el conocimiento supremo; que su vida se llenará de satisfacción, ayudando también al bienestar del mundo, a salvar la sociedad, a vencer la ignorancia y portar en el alma el sello de un redentor de la tierra.

Con esta bellísima sarta de mentiras como equipaje, el aspirante se enfrenta a su primera gran prueba, la de ser aceptado o no. Es de considerar que ante tan maravillosa expectativa de vida, quién no estaría dispuesto a afrontar cualquier cosa con tal de obtenerlo. Con estas promesas el diablo ha sembrado ya sus primeras semillas: la ambición, la codicia y la osadía.

El candidato se presenta como un profano que viene a buscar la luz de la Masonería. Se le preguntan sus datos generales y luego, en su primer discurso, el Venerable Maestro, que es el que guía la ceremonia, le dice, entre otras cosas: «El derecho de pensar y discurrir, de creer o no creer, está fundado en el conocimiento de causa, y de obrar según dicte la razón, y no conforme a la astucia o impulso de nuestro primeros directores. Sabed que el que no piensa, no examina, que el que jura en las palabras de otro y se abstiene de investigar si lo que se le enseña o ha enseñado es cierto, no es hombre, es una máquina… Dudad, amigo mío, de lo que no comprendáis o no conozcáis por vos mismo».

Es esto mismo a lo que apelo, al intelecto del lector, para que se dé cuenta de cómo está tejido este monumental fraude de Lucifer y hacia donde les lleva. Para empezar, vemos como la supuesta tolerancia a las creencias religiosas del individuo ya fue profanada al engendrar la duda y afirmar que sus primeros maestros están ya obsoletos o que son impulsivos. Hasta ahora la mayoría de los aspirantes no se está dando cuenta de lo que está sucediendo, quizá se quede en el revuelo de su mente el que lo están invitando a pensar, pero no profundiza en nada más. Ya se le habló de no jurar en palabras de otro y es precisamente ahí a donde se le está conduciendo sigilosamente.

El interrogatorio continúa hasta llegar al punto de decirle al candidato cuáles son sus obligaciones como masón. Aquí, si él está dispuesto a pensar, deberían de decirle con claridad los Juramentos que hará y las ceremonias a las que va a ser expuesto. Si fuesen íntegros deberían decirle, como lo estipula Albert Pike, que la doctrina es pura y totalmente Luciferina. Debería quedar claro que tendrá que pasar por prácticas de Control mental; que la Masonería está íntimamente ligada con el Rosacrucismo y con las Órdenes de Caballería. Sería correcto decirle que de estas últimas salieron los más criminales ritos de magia durante la Edad Media, como la oscura y temible Orden de los Templarios encabezada por Jacques de Molay. Sin embargo, todo esto es «demasiado» secreto, por lo que el candidato jamás es advertido.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “GADU: Gran Arquitecto Del Universo”

Por Ana Méndez Ferrel

Lee Los Juramentos Masónicos 2

Lee Los Juramentos Masónicos 3

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre