Sectas – Testimonios de Iniciaciones 4

 

Continuemos.

«El aire empezó a golpear con más fuerza y me invadió la terrible sensación de que el vacío se abría bajo mis pies. Un vértigo que me golpeaba el estómago me hacía sentir que el abismo me atraía y me arrastraba hacia abajo. Quizá estábamos bordeando una profunda cisterna o las excavaciones de los cimientos de algún gran edificio. Me acordé del huracán que no cesa nunca de girar, formado por las almas perdidas, de la Divina Comedia. Me daba la impresión de ver sus rostros desfigurados por la angustia y desesperación caer aceleradamente al vacío en ese torbellino de aire hasta verlos perderse en las profundidades».

«El suelo era arenoso, lo que me hacía difícil poder caminar con pasos firmes y seguros. Además se sumaba a mi espanto la horrible sensación de poder pisar la mano de alguien que afanosamente se estuviera asiendo del pretil en un desesperado e inútil intento de escapar de su agonía infernal. Súbitamente el guía se paró en seco, deteniéndose, como tratando de cubrirme de algo que le había quitado el habla. La imaginación en esa oscuridad y en esas circunstancias se me disparaba creando formas vivas entre lo irreal y lo real, y más aun sabiendo que los masones son capaces de cualquier cosa. La música se detuvo con un golpe sonoro de órgano. El aire todavía soplaba fuertemente, pero no pudo esconder el estruendoso rugido que se dejó escuchar. Presa de pánico me aferré a una roca en el camino».

«Los rugidos seguían vibrando en una garganta que identifiqué con la de un enorme felino. El arrastrar sigiloso de sus pezuñas me hacía pensar que se lanzaría sobre nosotros en cuestión de segundos. De pronto algo tremendamente voluminoso cayó sobre mí dejándome sin aire. Al mismo tiempo el guía me dio un fuerte jalón y fuimos a estrellarnos en lo que supongo serían unas rocas que me rasparon todas las costillas. Se empezaron a oír voces y golpes y fue en ese momento cuando la mano del guía me levantó. El ruido era fuertísimo como si estuviéramos en medio de un terremoto o una avalancha. Aquel estruendo continuó un rato y luego se fue calmando hasta que se hizo un silencio absoluto. ¿Dónde me había venido a meter, pensé?»

«Todavía con los ojos vendados nos encontramos frente al Venerable Maestro quien me explicó el significado del Primer Viaje: “Los obstáculos con que habéis tropezado y que os hubieran hecho caer si una mano experta no os guiase, representan la primera edad de la vida con toda su impotencia contra el error y la astucia de los hombres, contra ese mundo del que venís, erizado de escollos, donde se estrellaría vuestra ignorancia sin maestros. En la iniciación este viaje representa también el segundo elemento, el aire, con sus ruidos, truenos y desordenes. Notaríais que después de aquel ruido hubo una calma perfecta; pues, de la propia manera que después del huracán y los cataclismos de la naturaleza, viene el reposo, pasado el tiempo o la edad del error y de la duda, se goza de la tranquilidad, de la razón y de la paz del alma que satisface la conciencia».

En la explicación que el Maestro Leadbeater da a este viaje, dice que éste representa un débil remedo de las pruebas que el candidato debía de pasar en los antiguos Misterios, cuando se le conducía por tenebrosas cavernas, símbolo del mundo astral inferior, entre tumultuosos ruidos y rodeado de peligros que no podía comprender. Añade que «para aquéllos que ingresen en la orden Masónica que hayan de pasar después de la muerte por el subplano inferior del mundo astral, han de estar preparados para sufrir la prueba tranquilamente y sin temor. Lo que dice concretamente Leadbeater es que los que vayan a las partes más terribles del infierno en su destino eterno, tienen que irse entrenando desde aquí. ¡Sin comentarios!

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “GADU: Gran Arquitecto Del Universo”

Por Ana Méndez Ferrel

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