Predicaciones Cristianas – Llamar a las Cosas Que no Son Como si Fuesen 1

 

Pasaje clave: Romanos 4:17.

Uno de los grandes privilegios que tenemos como hijos de Dios es penetrar, tocar o alcanzar, ese ámbito o esfera en donde Dios llama las cosas que no son como si fueran.

También, debemos dejar claramente establecido, que esta práctica puede obrar en contra nuestra cuando llamamos las cosas que no son la voluntad de Dios, sino de nuestro adversario el diablo. De hecho el mundo parece adicto a llamar el desastre.

Por ejemplo: una persona estornuda y dice: «Probablemente vaya coger ese resfriado que anda por ahí». O un individuo escucha el rumor de que la compañía para la cual trabaja va a despedir algunos empleados y dice: «Con seguridad perderé mi empleo. Esa es la historia de mi vida. Cuando las cosas comienzan a mejorar, siempre ocurre algo».

Estas personas también están tocando el mundo espiritual (el mundo invisible) y llamando las cosas que todavía no son, como si ya fueran. Temen lo que aún no ha ocurrido, y con su fe negativa están expresando las palabras que moldearán su futuro.

 

Mantenga una Lista de Confesiones.

«Creí (confié, dependí, y me agarré de mi Dios) y por lo tanto hablé…» (Salmo 116:10).

Le recomiendo hacer una lista de confesiones o declaraciones, expresiones que puedan ser sustentadas con la Palabra de Dios, que pueda pronunciar en voz alta, y que se relacionen con su vida, su familia y su futuro.

Cuando comencé a aprender los principios que comparto con usted en este libro, yo era terriblemente negativa. Era una cristiana muy activa en el trabajo de la iglesia. Mi esposo y yo diezmábamos y asistíamos regularmente, pero no sabíamos qué podíamos hacer en relación con nuestras circunstancias.

El Señor comenzó a enseñarme que yo no debía pensar ni decir cosas negativas. Sentí que Dios me decía que Él no podría obrar en mi vida hasta que dejara de ser negativa. Le obedecí y como resultado fui más feliz. Es que una persona negativa no puede ser feliz.

Después de cierto período de tiempo, sentí que mis circunstancias no eran realmente diferentes. Oré al Señor al respecto y Él me dijo: «Tú dejaste de ser negativa, pero no estás diciendo nada positivo». Esa fue mi primera lección en cuanto al hablar las cosas que no son, como si fueran. Como nadie me había enseñado esto, Dios mismo lo estaba haciendo, y resultó ser uno de los mayores descubrimientos de mi vida.

Hice una lista de asuntos que había aprendido, y que ya eran legalmente míos, según la Palabra de Dios. Tenía porciones bíblicas para sustentarlas. Durante aproximadamente seis meses, dos veces al día, confesé o proclamé estas verdades en voz alta.

Lo hice en mi casa y sin hablarle a ningún ser humano, porque sencillamente estaba proclamando la Palabra de Dios. Estaba «¡proclamando el decreto!»

Me gustaría compartir algunas de las declaraciones que tengo en mi lista, aunque de todos modos usted debe hacer su propia tarea elaborando una lista personal que esté de acuerdo con su situación:

«Soy una nueva criatura en Cristo: las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas» (2º Corintios 5:17).

«He muerto y he resucitado con Cristo, y estoy sentado en lugares celestiales» (Efesios 2:5-6).

«He muerto al pecado y vivo para la justicia» (Romanos 6: 11).

«He sido liberado. Soy libre para amar, adorar y confiar, sin temor al rechazo o a ser herido» (Juan 8:36; Romanos 8:1).

«Soy un creyente, no alguien que duda» (Marcos 5:36).

«Conozco la voz de Dios y siempre obedezco lo que Él me dice» (Juan 10:3-5, 14-16,27; 14:15).

«Me encanta orar, alabar y adorar a Dios» (1º Tesalonicenses 5: 17; Salmo 34: 1).

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “¡Esta Boca Mía!”

Por Joyce Meyer

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