Predicaciones Cristianas – Potencial de Oro 1

 

Pasaje clave: Deuteronomio 1:1, 6, 8.

La Biblia tiene 66 libros, y el objetivo de su mensaje no es solamente la salvación del alma. El objetivo es que vuelvas a dominar todas las cosas.

Cuando Dios creó a Adán y a Eva, los puso en el huerto para que dominaran. Pero cuando cayeron, perdieron el dominio. Cuando Adán y Eva desobede­cieron, perdieron la capacidad de dominar, y todas las cosas comenzaron a dominarlos a ellos. Entonces Dios elaboró un plan para que el ser humano recuperara el dominio.

La salvación es la puerta de entrada para que vuelvas a ordenar todas las cosas.

 

No Me Detendré Hasta Llegar.

Cuando recibes a Cristo, tienes la salvación. La salva­ción no es el final de lo que Dios hace en tu vida. Es el comienzo. Cuando aceptas a Cristo, comienzas un camino de crecimiento para volver a dominar todas las cosas en Cristo. Para dominar, debes conquistar. Dios te promete cosas, pero no alcanza con verlas en el mundo espiritual: tienes que verlas en el mundo natural, y para eso, hay que conquistar. Cuando Dios te da una promesa, es para que la conquistes.

El pueblo de lsrael tenía una promesa. Durante 43o años había sido esclavo de Egipto, pero Dios les dijo: Yo les enseñaré que dominen a Egipto, que dominen sus pasiones, y que entren a la tierra. La tierra era la promesa; pero para llegar a la promesa, primero tenían que conquistar.

En este proceso, en el que entras por la puerta de salvación, y luego el Señor te da el Espíritu Santo para que crezcas, para que vuelvas a dominar todas las cosas y llegues a los sueños que Dios te dio, pasarás por distintos valles.

Cuando estaban en marcha, el pueblo de Israel pasó por Arabá, que quiere decir ‘Valle hondo en el desierto’. En otras palabras, el camino por donde llegarás a tus promesas pasará por valles, es decir, por pruebas y dificultades. Dios nunca te prometió un camino sin valles. En la vida todos pasamos por pruebas y dificultades.

En la Biblia, un valle es un lugar de paso, no un lugar de permanencia. Mi prueba es un lugar de paso, no de permanencia. Mi lugar de permanencia son las promesas de mi Padre.

Dios nos acompaña en los momentos que pasa­mos por valles. Y si Dios nos acompaña, saldremos, porque Dios nunca se queda a vivir en los valles. Él te lleva a la cima de las promesas, y si Dios te dio promesas, Dios te acompañará por el valle para que llegues a la cima.

Le diremos al monte que se mueva, y se moverá. Quiere decir que en un momento pronunciaremos una palabra, y el monte que parece inamovible, se moverá delante de nuestros ojos. ¿Qué quiere decir? Que los que tenemos fe hacemos que nuestros problemas no sean eternos sino circunstanciales. Los valles son para atravesarlos; no son permanentes.

Cuando pasamos por los valles, nos conoceremos, sabremos cómo somos. Los problemas no te roban la fe, los problemas ponen en evidencia si tienes fe.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro «Alcanzando el Éxito»

Por Bernardo Stamateas

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