Sermones Cristianos – Ya Tienes la Sanidad 2

 

Continuemos.

Formando Una Conciencia Clara de las Cosas.

Cuando Cristo está presente, y la conciencia de ello es clara, el siguiente paso es llegar a estar ple­namente convencido del hecho de que ya se tiene dicha sanidad. Eso es fe. La fe es «la convicción de lo que no se ve» (Hebreos 11:1). Tenga presente que aunque lo hablado no es algo visible, sin embargo existe; y la fe no es más que llegar a estar convenci­do de que así es.

Fe es aceptar un hecho que ya existe pero que no ha sido manifestado a los sentidos; eso era lo que quería dar a entender Pablo cuando dijo que la fe era la evidencia, convicción o conciencia de lo que no se ve.

 

Electricidad en los Cables.

Para ilustrarlo diremos: En el edificio donde se encuentra, hay muchos hilos y cables cargados de electricidad, pero usted no los ve, ni experimenta ninguna manifestación de ello hasta que enciende la luz. Sería difícil explicar a personas que no hayan tenido ninguna experiencia en cuanto a la electricidad, que la corriente eléctrica está incluso en este momento palpitando en los cables que hay dentro de las paredes.

Hasta que no se acciona el interruptor, ésta no se hace visible; pero está ahí, y usted lo sabe. Eso es fe en lo invisible: La convic­ción acerca de un hecho que existe, pero que todavía no ha sido manifestado a los sentidos.

Cuando se nace de nuevo, hay una experiencia revitalizadora relacionada con el poder de la resu­rrección, la cual se manifiesta en primer lugar en la esfera espiritual o invisible. Del mismo modo que accionar un interruptor eléctrico envía la corriente que ya está en el edificio a través de la bombilla di­sipando la oscuridad, la fe, que equivale a aquello, realiza el contacto que manda el poder de resurrec­ción, el cual ya está en usted, a recorrer su cuerpo y desterrar los síntomas de la enfermedad.

 

Contacto Positivo.

Para obtener resultados en el campo de la elec­tricidad es necesario tener un buen contacto. No es necesario quitar 30 centímetros de cable para interrumpir el contacto y detener el flujo de la co­rriente. Un poquito de corrosión o un papelito muy delgado entre las conexiones del interruptor, es su­ficiente. A veces, cuando las luces de su automóvil no encienden, o el motor se niega a arrancar, usted descubre que la razón es unos cables de batería co­rroídos. Esta se encontraba vibrante de electrici­dad, pero el mecanismo se hallaba totalmente es­tropeado por una película de corrosión casi imper­ceptible.

En el terreno de la sanidad divina, es igual de necesario tener buen contacto; de hecho en eso radica el asunto. Unos pequeñísimos y casi im­perceptibles actos de obstinación, a menudo, son suficientes para interrumpir el circuito espiritual y detener el flujo de la corriente de su fuente escondi­da interior, hacia las células del cuerpo o circuito. El ocultar la cosa más pequeña o el albergar un es­píritu rencoroso pueden hacer imposible que usted desarrolle la convicción clara y vital o la fe firme sin la cual, según dice Santiago, no podemos esperar nada de Dios (Santiago 1:6-7). Un contacto positi­vo es importante.

 

Conectando la Corriente.

Si usted sabe que ha nacido de nuevo, si está se­guro de que se halla andando en toda la luz, si no hay nada que opaque la conciencia de que Cristo está morando en usted, si está completamente con­vencido de que la suya es una presencia sanadora y antagonista y conquistadora de toda enfermedad, entonces, está listo para «conectar la corriente». Esto es muy sencillo: Lo hace pronunciando la «pa­labra de fe», reclamando o afirmando lo que es ya un hecho.

Como dijimos antes, la fe no es creer algo que no es verdad, ni tampoco decir una mentira piadosa, sino el aceptar un hecho que ya existe en realidad, pero que todavía no ha sido manifestado a los senti­dos. La fe «es la convicción de lo que no se ve», y que sin embargo, existe en realidad.

La fe considera y acepta que el hecho es cierto, acciona el interrup­tor, es decir, actúa sobre la realidad de dicho hecho, y se hace testigo de la manifestación del mismo.

El orden es el siguiente: hecho, fe y luego senti­miento.

  • En primer lugar, comprenda el hecho.
  • Luego, aumente la comprensión del mismo hablándolo o declarándolo.
  • Y, entonces, lo sentirá en su cuerpo.

La manera de accionar el interruptor es mediante la afirmación del hecho o su declaración.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Destinados a Vencer”

Por Paul E. Billheimer

Lee Ya Tienes la Sanidad 3

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