cruzadores-de-tormentasPredicaciones – Cruzadores de Tormentas 3

 

Continuemos.

Jesús les preguntó si todavía no tenían fe. En el versículo dice «ese día» porque habían pasado tres cosas. Los fariseos habían dicho a Jesús que todo lo que hacía era porque tenía un demonio. En ese momento, María, mandó a buscar a Jesús para sacarlo de esa situación que estaba viviendo, y Jesús le puso límites diciéndole que la relación que iban a tener ya no iba a ser humana sino sería de revelación.

Jesús les contó la parábola del sembrador a sus discípulos y les dijo que el reino de los cielos es como una semilla, la fe es una semilla que crece. La semilla está para crecer. Los discípulos no entendieron lo que Jesús les estaba diciendo y le pidieron que les explique. Jesús les dijo que la semilla es la palabra, y la buena tierra es la gente, cuando los discípulos entendieron; Jesús les dijo que pasaran al otro lado. Cuando subieron a la barca, Jesús se durmió y se largó la tormenta. Cuando los discípulos despertaron a Jesús, Él les preguntó: ‘¿todavía no tienen fe?’.

Él les había sembrado una palabra hacía apenas unas horas, les dijo que esa semilla había crecido para vencer la tormenta. Dios puede darte una palabra y en pocas horas ser un árbol de fe. Dentro tuyo ya está la semilla. Dentro tuyo está la fe, y cuando venga la próxima tormenta solo tendrás que declarar que tenés una semilla que ha crecido dentro tuyo para vencer esa tormenta. Dice la Biblia que con la prueba viene la salida, y la salida es la fe que te fue sembrada.

Tu foco tiene que ser recibir la palabra. Tenían que llegar al otro lado porque había un hombre con demonios que necesitaba un papá espiritual. Cuando llegaron al otro lado, Jesús pisó y tomó a ese hombre endemoniado y quitó todos los demonios que tenía; y ese hombre que estaba loco, apareció sano y le dijo a Jesús que quería seguirlo; pero Jesús lo mandó a su casa. Jesús lo devolvió como un buen papá. Dios le dio diez ciudades a este hombre.

Cuando estés atravesando una tormenta, tenés que saber que hay gente del otro lado que está esperándote. Después de Dios, lo más valioso es la gente. Hay gente que nos está esperando, para que los liberemos como Dios nos ha liberado.

Cuando Abraham perdió a su sobrino, llamó a 318 personas y los juntó para decirles que iban a traer nuevamente a su sobrino. Dice que esas personas fueron a la ciudad y recuperaron a la persona que estaba perdida. Quiero decirte que a los familiares que están perdidos los acercaremos a Dios. A la gente que está pasando momentos graves también la alcanzaremos al Señor. No solo trajeron a la persona que estaba perdida, sino que volvieron con el botín.

Dios va a levantar a gente que va a traer a todos los que están perdidos y van a ser prosperados grandemente. Gente y finanza serán la herencia de los hijos del rey. Eligió 318 porque dice que esas personas habían nacido en la casa. Esos 318 no eran hijos físicos, pero sí lo eran espirituales. Desde que los tuvo les sembró grandes palabras. Esos 318 recibieron la semilla y tenían el espíritu de Abraham.

Una vez que tu mente se abre a lo sobrenatural no podés volver nunca más atrás. Dios te hará padre espiritual para rescatar gente y traer finanzas otra vez. Cruzaremos la tormenta y allí veremos la gloria del Señor. Si no nos pasó nada hasta hoy, hoy con Cristo tampoco nos sucederá.

La tormenta no despertó a Jesús; los problemas no despiertan a Jesús, las enfermedades no despiertan a Jesús; la pobreza no despierta a Jesús; sólo los discípulos despertamos a Jesús y Él se levanta. ¡Despertalo a Cristo! No importa cuán grande es la tormenta, nuestra voz será escuchada por el Señor, y el grito de la tormenta no podrá tapar nuestra palabra.

Por Bernardo Stamateas

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