demostrando-la-derrota-de-satanasPredicaciones – Demostrando la Derrota de Satanás 2

 

Continuemos.

Yo había estado muy activo en la obra del Señor. Usted puede trabajar tanto para Dios que no le queda tiempo para Dios. Se puede ser tan religioso que no se busca a Dios como se debe. Usted necesita tomar el tiempo para leer su Biblia y orar con profundidad. A pesar de que yo estaba atravesando un tiempo de intensa y horrible opresión satánica, Dios me estaba enseñando algo.

Un día mientras conducía mi auto por la carretera, empecé a llorar. Parecía como si todas las fuerzas del infierno vinieron contra mí y mi sistema nervioso sufriera un colapso. Sentí como si todas mis glándulas estuvieran funcionando mal. Era un sentimiento muy extraño. Algo había sucedido. De pronto me sentí culpable por todo. Yo no sabía que el diablo me estaba causando todo esto. Debí haberlo sabido, pero como ven, el diablo es un engañador. Yo era un predicador del Evangelio, pero en ese momento en mi vida, no comprendí que todo el infierno me estaba atacando.

Fui de mal en peor. Esto continuó por meses. Sentía la misma presencia del infierno y los demonios de toda clase. Toda fuerza del mal vino contra mí. Perdí toda iniciativa. Todo era demasiado grande para pensar en ello. Fuerzas satánicas y demonios me rodearon. Temor vino a mí. Era un terror tan infernal como nunca me había imaginado que existiera.

Toda iniciativa se había ido. El temor me acosaba con respecto a cada área de mi vida. El diablo me dijo que tenía un tumor en el cerebro. El continuó diciéndome que yo estaba muriendo de una enfermedad desconocida e incurable. Se me fue el sueño. El insomnio es una cosa terrible. Cuando llegaba la mañana, yo deseaba que fuera de noche. Cuando llegaba la noche, yo deseaba que fuera de mañana. Así que, aquí me encontraba en esta situación.

Examine con mucho cuidado toda profecía. No reciba profecía de ninguna persona sin antes compararla con la Palabra de Dios. Tenga cuidado cuando la profecía llega a dominarlo, le pone bajo temor y crea miedo de desobedecer esa profecía. ¡Tenga cuidado con eso! Algunas personas han sido esclavizadas por la atadura de una profecía falsa por años. La profecía es para edificar, exhortar y consolar. No es para asustarle.

Estaba planeando un viaje de predicación cuando un hombre vino a mí y profetizó. Su profecía fue que vio en visión que yo abordaba un avión. Dijo que vio el avión levantándose en el aire, luego estallando en llamas y estrellándose al caer al suelo. ¡Yo tomé el tren! ¡El primer error que cometí fue tomar el tren! Yo actué con temor. Cuando usted actúa con temor, las cosas empeoran. El temor activa el poder de Satanás.

 

La Fe Activa el Poder de Dios.

Debemos demostrar que Satanás está vencido. Dios nos ha dado Su Palabra. Debemos permanecer en el campo de batalla con Su Palabra hasta que decidamos usarla para librarnos por el poder del Espíritu Santo.

Cuando actué con temor y tomé el tren, me sobrecogió un temor de volar. Cuando usted actúa con temor, ¡el temor se apodera de usted! Yo tenía un temor tan infernal de volar que sólo el pensarlo me hacía sudar en frío. El temor es la herramienta del diablo. ¡Nunca actúe en temor! El temor es un vapor, una mentira.

Esta condición continuó durante varios meses. Cerré mis oficinas. Empecé a buscar a Dios. No podía dormir de noche. Ni predicaba ni enseñaba muy a menudo. Tenía temor de toda cosa posible—enfermedad, dolencia, temor de volar. No podía recibir respuesta del cielo. Sentía como que Dios estaba a diez millones de millas de distancia. Me sentía separado de Dios. No podía entender nada en la Palabra de Dios. No podía llegar al trono de Dios en oración. Satanás me estaba rodeando.

 

Un Tiempo de Prueba.

Le doy gracias a Dios que mientras estaba en esta situación, hubo un hombre que vino desde Fort Worth, Texas hasta Houston para animarme. El vino antes de que yo recibiera una respuesta de Dios. Me dijo: «Dios me ha enviado aquí». Yo no le había contado a nadie de mi terrible situación. Realmente no podía explicar en términos naturales lo que estaba pasando. Era una batalla espiritual.

Este hombre vino a mí y me dijo que él había atravesado una experiencia similar. Dios lo sacó adelante. Él me dijo: «Hermano Osteen, usted va a estar bien. Yo he estado donde usted está ahora. Dios me sacó a mí adelante y Él lo sacará a usted también».

¡Era la frase más dulce que yo podía haber escuchado! Dios quería que yo supiera que El me sacaría adelante. Dios no hace acepción de personas. (Hechos 10:34).

Lo que Él ha hecho por mí, ¡lo hará por usted! Él lo sacará adelante a usted también. En mi corazón había esperanza, pero no tenía aún la salida.

(CONTINÚA…)

Por John Osteen

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