demostrando-la-derrota-de-satanasPredicaciones – Demostrando la Derrota de Satanás 3

 

Continuemos.

Un día yo estaba llorando delante de Dios. Le dije: «Señor, ¿qué es lo que pasa conmigo? Dios, ¿por qué no me escuchas? Señor, ¿por qué no me has librado?»

Dios quería que yo me convirtiera en un predicador de fe. Él quería que yo tomara la Palabra de Dios para ayudar a los hijos de Dios a levantarse. Él quería que yo tuviera la capacidad de revelar las verdades que ahora estoy compartiendo. El deseaba que yo fuera de ayuda al cuerpo de Cristo. ¡La única forma en que yo podía hacer esto era salir de mi situación por la Palabra de Dios! Si Dios se hubiera apresurado a rescatarme y levantarme como a un bebé, todavía sería un bebé. Llega un momento cuando Dios dice: «Ya has crecido. Yo tengo más confianza en ti de la que tienes tú mismo. Te voy a probar en el campo de batalla con la Palabra de Dios».

Esta es la razón porque algunos no han sentido que sus oraciones no han sido contestadas. Por esto es que algunos de ustedes aún están sufriendo. Por eso es que algunos de ustedes se preguntan por qué Dios no les ha escuchado. Él está permitiéndole saber quién es usted realmente.

 

Una Lección de Victoria.

Dios es bueno. Dios le visitará a usted. Él le hablará a su corazón para ayudarle. Mientras yo estaba arrodillado, orando y llorando, Dios me dijo: «¿Qué hubo de la visitación que te di hace muchos meses?». Hasta ese momento, yo nunca había relacionado esa visitación con mi situación actual. Dios dice en Su Palabra: Y antes que clamen, responderé yo (Isaías 65:24).

En Su misericordia y Su amor, Él me había visitado y me había preparado de antemano. Ahora El me recordó esa visitación. Así que, reflexioné sobre todas esas cosas por las que Dios me había llevado (al estar en las tres arenas con el diablo). Recordé como estuve con Satanás en aquel cuarto. Había allí un hombre tratando de salir, pero no podía hacerlo. En voz alta lo repetí todo a Dios. Dios habló a mi espíritu y me preguntó: «¿A dónde estabas en ese cuarto?»

Recordé que estaba al lado de la puerta. Me puse de pie como un soldado. Yo había dicho: «Voy a salir de aquí en el nombre del Señor Jesucristo». Recuerdo que en la visión yo había salido afuera. El Señor me dijo: «Hijo, estás en la tercera arena ahora. Estás en la presencia del príncipe de este mundo. Él es el temor encamado. Él es el tormento encamado. Estás en ese lugar, encerrado con él atormentándote. Viste como te levantaste como un soldado y saliste afuera en el nombre del Señor Jesucristo. ¡¡¡Hazlo ahora!!!»

Gracias a Dios que actué sobre lo que Dios dijo. Me lévate de mis rodillas, limpié mis lágrimas y afirmé mi rostro como un pedernal hacia la victoria. No SENTÍA victoria, pero en mi corazón lo acepté como algo ya hecho. Todos los síntomas y circunstancias externas continuaron igual, pero en mi corazón yo estaba sanado.

¡Yo sabía que había sido libertado! Mi deber era salir de esta situación. Lentamente, pero con seguridad empecé a salir de ello. Quiero decirle que no hay salida fácil de una situación como esta, ¡pero HAY salida!

¿Qué hice yo? Me volví a la Palabra de Dios y empecé a recibir la revelación que necesitaba de la Biblia. Durante aquellas semanas y meses meditando en la Palabra de Dios, comencé a aprender lo que Cristo había comprado para mí. Empecé a entender quién era yo en Cristo. Empecé a comprender mi posición de poder y autoridad sobre las fuerzas demoníacas. Algo empezó a levantarse dentro de mí por esta revelación. Como ven, ¡es la verdad que nos hace libres!

Quiero insistir que usted no puede ser libre y permanecer libre hasta que sepa lo que Cristo ha hecho por usted al derrotar a Satanás. Necesita saber quién es usted en Cristo y su autoridad y posición de poder en Cristo. ¡Debe actuar sobre esta verdad y echar a Satanás usted mismo! ¡Usted puede demostrar la derrota de Satanás! ¡El Espíritu Santo está en usted para traer esta demostración!

Empecé a llenar mi espíritu y mente con la Palabra de Dios. Empecé a confesar quien era en Cristo. Empecé a decir diariamente lo que Dios dijo sobre mí como nueva criatura. Venciendo el temor en mi propia vida volví al lugar donde yo había actuado sobre el temor de volar. Yo sabía que tenía que demostrar la derrota de Satanás en esta área donde yo le había permitido dominarme. Decidí hacer un viaje en avión. Fue muy difícil. ¡Fue TAN difícil! Satanás es el temor encamado. El temor atormenta. Él me dijo que el avión se iba a caer. Me dijo que nunca más vería a mi esposa y mis hijos. Pero yo había determinado actuar sobre mi fe así como había actuado sobre el temor.

(CONTINÚA…)

Por John Osteen

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2 Comentarios

  1. Bendiciones, Gracias por las enseñanzas, que ha compartido con el pueblo de Dios, que está sediento de su palabra.

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