Predicaciones Cristianas – Qué Hacer Cuando Nada da Resultado 3

 

Continuemos.

Muchas veces la ira rompe la cerca. «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo» (Efesios 4:26). Si la Palabra de Dios no está obrando para ti, examina tu vida primero. Examínate a ti mismo, para que Dios no te juzgue (1 Corintios 11:31). «Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, estén en paz con todos los hombres» (Romanos 12:18).

Perdona a tu esposa. Perdona a tu esposo (Efesios 4,32).

Mantén la contienda fuera de tu vida. Dios no obrará por ti mientras vivas en una rebelión abierta contra la Palabra de Dios. ¡Examínate!

 

2. Segundo, Examina Tus Promesas.

Si Dios no ha susurrado a tu corazón ninguna promesa determinada, a través de Su Palabra, entonces tienes una conexión floja. Sumérgete en la Palabra de Dios, medita en las Escrituras hasta que Dios le hable a tu corazón (2 Timoteo 2:15).

No puedes tener fe en algo a no ser que tengas una promesa de la Palabra de Dios. ¡Examina tu libro de promesas! Revisa tus promesas, lee tu Biblia y busca a ver si el diablo ha borrado alguna de ellas. ¡Investiga si él ha osado invadir la Palabra de Dios o cambiado alguna de las promesas de Dios!

Si esperas recibir prosperidad, examina tus versículos sobre la misma. Leemos en la Palabra de Dios: «Amado, yo deseo que tú prosperes en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma» (3 Juan 2).

Si esperas recibir sanidad, examina las Escrituras sobre la misma. Leemos en la Palabra, que Jesús nos dice, «… quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo, sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados» (1 Pedro 2:24).

¡Examina las promesas para cualquier cosa que esperas recibir de Dios!

¡La Palabra de Dios no Cambiará Jamás! ¡Jamás Fallará!

Esta es una historia real. Tenía un amigo misionero en Méjico, que una vez recogió a un turista que estaba parado en la carretera haciendo señas por transporte gratuito, y comenzó a hablar con él sobre el Señor. Entonces, el turista le apuntó con una pistola y le dijo que se detuviera en una carretera solitaria en el campo. Pretendía llevarle el carro con todo su contenido y dejar a mi amigo en un lugar desierto.

Mi amigo se volvió hacia este hombre y le dijo «no puedes hacerme esto a mí. Tengo más poder que tú, mayor es el que está en mí, que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). Tengo poder sobre el diablo que está en ti».

El delincuente le dijo «sigue conduciendo». Mi amigo se mantuvo al volante, sentía que la pistola se hundía en su costado, pero dijo «no puedes hacerme esto. Dios me dice en la Biblia que tengo poder sobre toda la fuerza del diablo (Lucas10:19). Tú no puedes hacerme esto a mí».

El delincuente lo obligó a conducir hacia una carretera desierta y detenerse allí. Mi amigo insistió: «¡Tú no puedes hacerme esto a mí! Jesús mora en mí. En el nombre de Jesús, tú no puedes hacerme esto a mí. Tengo poder sobre ti y sobre el diablo que está en ti».

El delincuente lo condujo a un descampado y le ordenó que se quitara la ropa. Mi amigo le dijo: «Tú no puedes hacerme esto a mí. Dios me dice en la Biblia que mayor es el que está en mí, que el que está en el mundo, y que en el nombre de Jesús yo puedo echar fuera a los demonios. Tengo más poder que tú y tú no vas a hacerme esto a mí. ¡Le ordeno a Satanás que se vaya!» El delincuente le dijo, «quítate la ropa».

Quedó en su ropa interior… ¡el hombre de Dios, de fe y con poder! ¡Todo indicaba que nada iba a dar resultado! En realidad parecía que nada iba a resultar. Parecía que todo había fallado. ¿Crees que te encuentras en una mala situación? ¡Qué me dices de este hombre!

Mientras el delincuente se dirigía hacia su automóvil, mi amigo alzó su voz y dijo una vez más gritando, «¡en el nombre de Jesús no puedes hacer esto! ¡En el nombre de Jesús te ordeno que regreses! ¡Satanás, en el nombre de Jesús estás derrotado!»

El delincuente regresó en cuestión de momentos, le entregó su ropa y le dijo, «¡hombre, simpatizo contigo!»

¿Sabes qué sucedió? El diablo salió del delincuente. Puedes recibir la impresión que el diablo te está cortando en tiras y dejándote sin nada, pero si examinas tus promesas y pones toda tu confianza en la Palabra de Dios, siempre alcanzarás la victoria.

(CONTINÚA…)

Por John Osteen

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