Cuando se Pregunte si a Dios le Interesa

Pasaje Clave: Juan 2.1–11.

Supongamos que usted sea un ángel. (Es posible que para algunos resulte difícil de imaginar, pero hagamos el intento). Es un ángel de la era anterior a la llegada del Mesías. Dios aún no ha descendido a la tierra, pero pronto lo hará y es allí donde aparece usted. Recibe la noticia de que se le ha asignado una tarea especial. Una oportunidad única en la eternidad. Se le ha invitado para que sirva en un comité especial. Qué honor ¿verdad?

Miguel dirige el grupo celestial de tareas.

-Demos comienzo escogiendo el primer milagro- dice-. El primer milagro es de fundamental importancia. Es la proclamación inicial. Es la demostración de vanguardia. Debe ser seleccionado con cuidado.

-Debe de ser poderoso- agrega uno.

-Innegable.

-Inolvidable- dice un tercero.

-Entonces estamos de acuerdo- afirma Miguel-. El primer milagro de Dios sobre la tierra debe ser impactante. ¿Alguna sugerencia?

Comienza entonces a funcionar la creatividad angelical.

-Que levante a alguno de entre los muertos.

-O que sea un cementerio completo el que resucite.

-Sí, evacuemos el lugar.

-¿Y si damos una comida a todos los hambrientos?

-Demasiado fácil. ¿Qué tal si quitamos todas las enfermedades del planeta?

-Fantástico. Me gusta esa idea.

-Ya sé- la voz es la suya. Los demás ángeles voltean la cabeza para mirarle.

-¿Qué les parece si se libera a la tierra de toda la maldad? Es decir, de un golpe se quita toda ella y sólo permanece lo bueno.

El grupo queda en silencio.

-No está mal- dice uno.

-Buena idea- dice otro.

-Hacerlo de una vez por todas- asiente Miguel-. Está decidido. ¡El primer milagro borrará la maldad del mundo!

Hay ruido de movimiento de alas que demuestran aprobación y usted sonríe con orgullo. (Tal vez esto le dé una promoción.)

-Ahora pasemos al segundo milagro…

¿Le parece fantasioso? Tal vez, pero a la historia no le faltan un par de granos de verdad.

Uno de ellos es que Jesús sí tenía un plan. Se puede entrever por algunas de las frases que utiliza.

«Mi tiempo aún no ha llegado» (Juan 7.6).

«Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado» (Juan 12.23).

«Mi tiempo está cerca» (Mateo 26.18).

«La hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores» (Marcos 14.41).

«Levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado…» (Juan 17.1).

Observe esas palabras. «Mi tiempo aún no ha llegado». «Ha llegado la hora». «Mi tiempo está cerca». «La hora ha venido». ¿Qué implican esas frases? Un programa de actividades. Representan un orden definido de acontecimientos. La misión de Cristo estaba planificada. Dudo de que haya existido algún comité, pero sí había un plan.

Existe un segundo grano de verdad en mi pequeña representación. No sólo existió un plan en el ministerio de Cristo, también hubo un primer milagro. ¿Cuál fue?

El guion es casi demasiado sencillo. Jesús y sus discípulos están en una boda. El anfitrión se queda sin vino. Todos los negocios están cerrados, de manera que Jesús, ante la insistencia de su madre, transforma seis tinajas de agua en seis tinajas de vino.

Eso es todo. Es la jugada inicial. Bastante tranquilo ¿no le parece? Ciertamente no produce el efecto que puede causar el levantar a una persona de entre los muertos ni es vistoso como el enderezar la pierna de un paralítico.

¿O sí? Tal vez tenga más contenido de lo que pensamos.

Extracto del libro “Todavía Remueve Piedras”

Por Max Lucado

(CONTINÚA… DALE CLICK ABAJO EN PÁGINAS…)

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