Continuemos.

¿Querrá Dios que vivamos de esa manera? De ningún modo. Esta es su promesa: «Este es mi compromiso con mi pueblo: quitar sus pecados» (Romanos 11.27).

Dios hace más que perdonar nuestras faltas; ¡Él las quita! Lo que nosotros sencillamente tenemos que hacer es llevárselas a Él. Él no solo quiere las faltas que hemos cometido. ¡También las que estamos cometiendo! ¿Estás cometiendo una en este momento? ¿Estás bebiendo demasiado? ¿Estás engañando en tu trabajo? ¿En tu matrimonio? ¿Estás administrando mal tu dinero? ¿Tu vida?

Si es así, no trates de aparentar que todo está bien. No intentes hacer creer que no has caído. No trates de volver al juego. Acude primero a Dios. El primer paso después de una caída debe darse en dirección de la cruz. «Si confesamos nuestros pecados a Dios, siempre podremos confiar que nos perdonará y quitará nuestros pecados» (1 Juan 1.9).

¿Qué puedes dejar en la cruz? Comienza con tus malos momentos. Y mientras estás allí, entrega a Dios tus momentos de enojo .

¿Recuerdas la historia de aquel hombre a quien mordió un perro? Cuando supo que el perro tenía rabia, empezó a hacer una lista. El doctor le dijo que no era necesario que hiciera su testamento, que iba a mejorar de la rabia. «No, no», le dijo el hombre, «no estoy preparando mi testamento. ¡Estoy haciendo una lista de todas las personas a las que voy a salir a morder!»

¿No hacemos todos nosotros una lista? Ya tú has aprendido que los amigos no siempre son todo lo amigables que esperamos que sean. Los vecinos no siempre son amistosos. Algunos trabajadores nunca trabajan y algunos jefes están siempre arriba de uno.

Ya te has dado cuenta que una promesa que se hace no siempre es una promesa que se cumple, ¿verdad? No porque alguien se llame tu papá, significa que actuará como tal. Aun cuando tus padres digan «sí» en el altar, es posible que en el matrimonio digan «no».

¿Te habías dado cuenta que tenemos la tendencia a pelearnos con la gente que no nos agrada? ¿Morderlos? Mantenemos una lista y estamos con los dientes apretados y listos para gruñir.

Dios quiere que le entregues esa lista. Él inspiró a uno de sus siervos para que escribiera: «El amor no lleva un registro de los errores» (1 Corintios 13.5). Él quiere que dejemos nuestra lista en la cruz… No es fácil.

«¡Pero fíjate en lo que me hicieron!», protestamos mostrando nuestras heridas.

«¡Fíjate lo que yo hice por ti!» nos recuerda, y señala a la cruz.

Pablo dijo: «Si alguien hace algo malo contra ti, perdónale porque el Señor te perdonó a ti» (Colosenses 3.13). A ti y a mí se nos ha ordenado -no sugerido, ordenado – no guardar registro de las faltas. Además ¿quieres de veras mantener una lista? ¿Realmente quieres llevar un registro de todas las veces en que te han tratado mal? ¿Quieres ir quejándote y gimoteando por la vida? A Dios no le agrada la idea. Libérate de tus pecados antes que te infecten y te domine la amargura y entrega a Dios tu ansiedad antes que sea tarde. Entrégale a Dios tus momentos de ansiedad.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Él Escogió los Clavos”

Por Max Lucado

Lee Qué Dejarás Tú en la Cruz 4

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